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sábado, 11 de marzo de 2017

El contexto de EiTB.

Me entero hoy en la prensa que el Consejo de Redacción de EiTB ha salido en defensa del polémico programa sobre los españoles y crítica a la dirección por retirarlo. Es no querer reconocer el flagrante error cometido.

Y poco después, leo a Carlos Gorostiza, que nos aporta periódicamente unos comentarios en mi opinión muy recomendables de leer, para entender diariamente la realidad de la política vasca, de los "asuntillos" que periódicamente hacen que suenen determinadas alertas ciudadanas, y así, poderla situar en su contexto real. La última, la relacionada con el lamentable programa de ETB:

Dice que lo peor de todo es que uno de esos espacios en los que este tipo de personas se mantienen protegidas, retroalimentadas, al calor de sus propios prejuicios y a salvo de la realidad de una Euskadi que ni conocen ni quieren conocer (de España ni hablamos) es, justamente, la radiotelevisión pública vasca. 

Por eso tienen razón sus responsables cuando deploran que el programa de marras haya sido sacado de contexto. Claro que sí, ha sido sacado de ETB1, que es el contexto para el que se creó y realizó. Nadie pensó que esa telebasurilla pensada para consumo de los propios fuera a salir del circulito pequeño, cerrado y confortable, donde “hacer unas risas” contra los españoles no solo sería un divertimento que quedaría entre los propios, sino que posiblemente era lo que los protagonistas sabían que se esperaba de ellos.

Así que claro, cuando se saca de contexto, cuando sale a la calle (a la de verdad) lo que fue pensado y emitido para consumo del exclusivo círculo de los afectos, se lía parda. Ya dijo uno de los históricos directores de EiTB que aquella era una televisión de abertzales y para abertzales. Nadie lo ha vuelto a repetir, porque esas cosas no se dicen, incluso se niegan, pero el contexto es ese. 

Pero hay un detalle especialmente negro, que ha pasado desapercibido y que me parece de todo lo ocurrido lo más terrible: “Euskalduna naiz” no significa “soy vasco” sino “soy vascoparlante”. Lo último que le faltaba al euskera es que se le vincule con estas opiniones y se le cargue con la terrible mochila de que alguien pueda creer que ese es el modelo de sus hablantes. Tremendo.