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miércoles, 22 de marzo de 2017

ETA hace publicidad de su derrota. Siempre estuvo fuera del tiempo y ahora sigue lejos del espacio.

La banda terrorista ETA certificó su derrota en octubre de 2011, cuando dijo que no volvería a asesinar. Hubiera sido coherente con el reconocimiento de estar vencidos que se hubiera producido entonces la entrega de las armas. No fue así.
Tres años después, en febrero de 2014, asistimos a una supuesta entrega de una pistola, dos revólveres, un fusil de asalto y cuarto y mitad de explosivo, por parte de unos encapuchados vestidos de negro que mostraban, a unos presentados como mediadores, aquel kit de etarra que cabía en una pequeña mesa. El asunto era tan patético que una vez grabado el vídeo, los terroristas de negro se llevaban las armas.
Esta ceremonia de zulo ambulante fue despedazada por cientos de memes en los que las pocas pistolas eran sustituidas por verduras, cebollas, tomates, también por pistolas de plástico. ETA había pasado de dar miedo a dar risa.
El pasado mes de diciembre, ETA trató de hacer otra pirueta propagandística, cerca de Bayona, con una supuesta neutralización de armas a la que asistían simpatizantes de la banda. La policía francesa irrumpió en pleno happening, detuvo a los reunidos y se llevó las armas. Cada vez menos repercusión en la opinión pública.
Ahora se hace un anuncio de un anuncio –es decir, una publicidad–, para una supuesta entrega de armas en desuso, pues no se usan desde hace cinco años. El asunto ha interesado a medios de comunicación y a un sector visible de los políticos, pero se produce en medio de una enorme indiferencia por parte de la ciudadanía, que ha pasado de considerar el terrorismo de ETA como una de sus preocupaciones más graves a relegarlo entre las últimas.
El anuncio llega tarde. En concreto, llega 858 asesinados tarde. Pero llega con el arroz pasado también respecto de 2011, cuando se dijo que no se volvería a asesinar; es decir, que las pistolas ya no servían para lo que fueron compradas o robadas.
Sería bueno que las entregaran todas, absolutamente todas, pues aunque se pueden comprar, si hubiera voluntad de usarlas, es mejor que se entreguen las realmente existentes. No quedarse con ninguna también sería una buena decisión. Podían aprovechar también para anunciar su disolución oficial, a pesar de que están disueltos por la acción policial, la justicia, la política y la movilización ciudadana contra ellos.
ETA no ha conseguido ni uno solo de sus objetivos. Está derrotada, escenifica estos dibujos toscos entre la indiferencia de los ciudadanos, a los que hace tiempo que ha dejado de importarles.
A estas alturas, trata de hacerse un hueco en los medios, espera que se acerquen sus presos, a los que ha dejado tirados y para los que admite incluso las antes denostadas salidas individuales.