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domingo, 7 de mayo de 2017

Mientras más fuerte sea el voto de Macron, más claro será que no es su programa lo que se está acreditando.

Haz lo que quieras, pero ...
vota Macron
¿En qué conciencia de izquierdas se puede considerar un esfuerzo indigno contar con el vecino para defender lo esencial?
No cumplir con el "deber republicano" porque nos parece nauseabundo el medio de acción, es tomar un riesgo colectivo que no tiene comparación con el inconveniente individual.
¿Desde cuándo la izquierda se abstiene ante el fascismo?
Comparar a Le Pen con Macron, sin que deje de significar Macron (casi) todo lo que dicen que significa, es banalizar el fascismo, legitimarlo como una opción política más. Blanquearlo. He aquí la primera y más grande irresponsabilidad de cualquier líder político.
¿Cuándo ha dejado el fascismo de ser el enemigo, para pasar a ser sólo el adversario político?
¿Por qué en esta ocasión el debate gira en torno a adherirse o no al programa de Macron, en lugar de en torno a parar al fascismo? Es un escenario tramposo. Nadie hablaba de adherirse al programa de Chirac. La inmensa mayoría de la sociedad francesa, de izquierdas y de derechas, lanzaban un mensaje claro: parar el fascismo, no darle ni un poco de oxígeno. Sabemos qué ocurre cuando esto sucede. Tal como ha dicho Thomas Piketty, mientras más fuerte sea el voto de Macron, más claro será que no es su programa lo que se está acreditando.
No nos equivoquemos de enemigo. A Macron hay que ganarle en las urnas. El fascismo, simplemente, puede acabar con ellas.