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viernes, 7 de julio de 2017

Cuando los nacionalismos se ponen al frente de la manifestación nos hacen creer que no hay distinción de clases, ni diferencias de intereses y que una vez derrotado al enemigo común seremos más libres y viviremos mejor.

A muchos de nosotros nos gustaría divorciarnos de la España del PP, nos tienen hartos, pero resulta que España no es de ellos. Pero son lo suficientemente mezquinos los patriotas peperos como para sacrificar sus peones en Catalunya, antes en Euskadi, para ganar enteros en la España conservadora.
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¡No caigamos en sus interesadas trampas!¡ No les hagamos el juego! Ni a unos, ni a otros.
Por muy hartos que estemos de ellos ¿Qué se nos ha perdido a los de izquierdas en su diabólico juego?
¿Qué tenemos que ganar en esa aventura?
Al día siguiente de la ruptura los ricos seguirán siéndolo y los jóvenes seguirán en la precariedad, porque en este camino lo que no se pone en cuestión es el sistema que da lugar a las desigualdades actuales.
Esta es, compañeros, amigos y vecinos una llamada a la serenidad para que esto no vaya más lejos.

Me gustaría que nuestros esfuerzos se orientasen menos a consultas estériles y más a buscar las alianzas necesarias en el campo de la izquierda para desplazar a las derechas de los Gobiernos español y catalán, para abrir un periodo constituyente que mejore el actual encaje territorial y sobre todo social.

Me gustaría salir a la calle para denunciar las malas condiciones de trabajo, la precariedad laboral, el deterioro de la sanidad pública…
Porque estás son nuestras preocupaciones y nuestros verdaderos problemas, por los que hemos luchado y seguiremos luchando.