Google+

sábado, 1 de julio de 2017

Decir "presos", sin más, no es matizar demasiado.

Cuando en medio de un concierto de música mexicana, un miembro del grupo que está en el escenario, movido por el calor del momento y tras los aplausos de una canción, grita aquello de "presoak kalera", uno primero observa la fría acogida por parte del público al grito provocador y después se pregunta por qué no concreta ni adjetiva a los que quiere liberar. 

Y me surgen una gran cantidad de motivos por los que la gente está en la cárcel: violadores sexuales (fundamentalmente de mujeres, jóvenes e infantes), asesinos (individuales o miembros de bandas), extorsionadores (en nombre propio o bajo cualquier excusa), ladrones (de navaja o cuello blanco), etc ...

Cualquiera de los internos en cárceles por motivos anteriormente citados, cada vez que se hable de posible excarcelación temprana de manera individualizada, debería de ir acompañado de motivo del arresto, grado de aceptación de culpabilidad y arrepentimiento (Caso de asesinato, perdón a las victimas. Caso de robo, devolución del dinero), porque de otra manera es no decir nada o algo imposible de tener en cuenta.