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martes, 4 de julio de 2017

La posverdad

elmundo.es/opinion

Estamos tan cerca del precipicio populista que ya se ha legalizado el vocablo posverdad, sin guión en medio, para usarse como sustantivo, a pesar que en inglés funciona como adjetivo.
Darío Villanueva ha anunciado que la palabra se incorporará el próximo diciembre en el diccionario de la Real Academia.
El neologismo se une al rodal donde se asobinan vocablos como bulo, mentira, falsedad, manipulación; toda la basura de creencias, el desprecio a la verdad y a la información libre y objetiva.
Es peligroso tener razón cuando los Gobiernos o los partidos mienten, cuando ser periodista es ya una profesión peligrosa ante el poder. La prensa está amenazada. Trump ha arremetido ferozmente contra los comunicadores críticos. 
La tensión entre los diarios y el presidente crece semana a semana. Llama enfermos mentales y payasos a los periodistas en la era de la nebulosa electrónica donde se mezclan los datos y las calumnias. 
Y la posverdad, como en los años 30 del siglo pasado, es la estrella del cabaret político.