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viernes, 13 de octubre de 2017

Quiero creer que hay motivos para el optimismo.

eldiario.es/escolar
¿Podríamos estar mejor? Sin duda. Pero también es indudable que podríamos estar mucho peor. La crisis de Estado sigue abierta en Catalunya. También están abiertas unas heridas profundas en la convivencia que tardarán mucho tiempo en cicatrizar. Sigue sin resolverse el problema de fondo: esos dos millones de catalanes que se quieren marchar, y que España parece incapaz de ilusionar. Pero en los últimos días, contra todo pronóstico, hemos bordeado un terrible abismo sin que nadie se haya tirado por él.

Hay quienes creen que solo se entiende lo ocurrido si hay mediadores que han trabajado discretamente con ambas partes para abrir esta salida. ¡Ojalá tengan razón!