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jueves, 9 de noviembre de 2017

Cuando las banderas se agitan sobre las cabezas, el pensamiento se esfuma

Yo no quiero participar de este sinvivir que afecta a la ciudadanía y, además, no quiero que modifique mis afectos en relación con Cataluña, o sea, con familiares, amigos, ciudades, pueblos, paisajes, patrimonio histórico, lengua... No quiero cabrearme, deformar mi perspectiva, ni renunciar a mi experiencia con Cataluña.

¿Qué necesidad hay ahora mismo de convertirse en sujeto político como comunidad desgajada de otra comunidad, cuando el sujeto político para mí es el sujeto individual?