sábado, 14 de noviembre de 2020

El boicot de Trump a Biden es una inaceptable irresponsabilidad ante su derrota tan evidente.

La victoria de Joe Biden no tiene retroceso, a pesar de que Donald Trump persista en cuestionarla y denuncie la existencia de votos ilegales con los que, según asegura, se le quiere robar la presidencia. Los Gobiernos de otros países felicitan a Biden, incluso ya el de China. Solo resiste el trumpismo oficial del partido republicano y sus hijos políticos: presidentes como Bolsonaro, partidos como Vox, etc ... 

 Los votos ilegales solo existen en la cabeza de Trump y las autoridades encargadas de supervisar los sistemas de voto en todo el país han emitido mensajes muy claros en ese sentido: no prosperaron las demandas ante la justicia exigiendo la invalidación de votaciones o la paralización del escrutinio. Este ya ha terminado con un resultado claro:
 Biden 306 vs Trump 232

Trump se encuentra en una posición insostenible. Tiene por supuesto derecho a recurrir a los tribunales, pero su obstruccionismo sin ninguna base argumental es inaceptable.

¿Qué será de Bolsonaro sin Trump?
La esperanza es la última en morir

Bolsonaro fue elegido, de forma fraudulenta, por las imperiosas necesidades de la derecha brasileña de evitar que el PT regresara al gobierno brasileño. En parte, fue una necesidad similar a la de la derecha estadounidense de derrotar a los demócratas en 2016, dos años antes de la elección de Bolsonaro en Brasil.

eldiario.es/opinion/zona-critica/Emir Sader

Pero Bolsonaro se adhirió al trumpismo para construir su discurso y proyectar su imagen como nuevo líder de la extrema derecha en Brasil. Para él es un golpe muy duro la derrota del estilo de gobierno de Trump, uno de los pocos presidentes norteamericanos que no ha sido reelegido. Sin embargo, el mayor golpe para Bolsonaro es darse cuenta de que el trumpismo fracasó como forma de gobierno, no permitió la reelección, un objetivo fundamental del presidente brasileño. 

De todos modos, como el trumpismo ha mostrado sus límites, la derrota de Trump es gravísima para el presidente brasileño. La transformación de las elecciones en un referéndum sobre Trump funcionó y debería ser el camino que siga la oposición brasileña para derrotar también allí al trumpismo de Bolsonaro.

Pero, por el momento, en solidaridad con su aliado, Bolsonaro dice que no reconocerá la victoria de Biden si Trump llama al Poder Judicial. Y, patéticamente, confesó: "La esperanza es la última en morir".

Conforme avanzaban los resultados de las elecciones norteamericanas, se acercaba la vida de Bolsonaro sin Trump. Y probablemente, su propio fin.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Condeno las acciones antidemocráticas, rechazo "el juego", la heroína del s.XXI, e invito a sumar fuerzas contra los verdaderos establecimientos perjudiciales para la salud del municipio.

 


Sopelana.
Arrigorri, el centro de apuestas y juego más importante del pueblo.
Mec Mec, antigua y famosa pizzería del municipio que no ha podido aguantar la crisis comercial de este año ni/o la oferta realizada por el comercio vecino para cerrar, venderle el local y ampliar el jugoso negocio de las apuestas.

Hoy, en plenas obras, ha recibido una pintada (Soís la heroína del s.XXI) y lanzamientos de pintura a su fachada. La acción, como tal, sea quien sea el autor, sea quien sea la víctima, es condenable sin ningún tipo de reparo.

Y junto a la condena, centrándome ahora exclusivamente en el mensaje, también quiero aprovechar para lamentar el crecimiento de este tipo de negocios, manifestar mi preocupación porque desde la administración no se encuentren medios para frenar este tipo de actividades que, serán legales, pero claramente perjudiciales para la salud y la convivencia familiar y social.

Ya me gustaría ver a todos aquellos que gastan sus energías contra la apertura de comercios perfectamente legales en el pueblo, centrando sus energías, siempre democráticamente, en concienciar a la población en el peligro real  que suponen estos locales de juego y apuestas.

El hombre "más poderoso del mundo" se ha dado cuenta que hay "gente más poderosa que él" y, en mi opinión, no menos "peligrosa"..

 

Pantallas con la comparecencia de Donald Trump hablando desde la Casa Blanca

Durante el recuento de las elecciones presidenciales de Estados Unidos asistimos al fenómeno de comprobar cómo grandes cadenas de televisión y redes sociales frenaban los intentos de Trump de desautorizar las elecciones presidenciales estadounidenses.
Tres de las grandes (ABC, CBS y NBC) interrumpieron la transmisión en la que el presidente denunciaba fraude y atacaba al sistema electoral de EE UU.
También lo hicieron los principales canales en español, Telemundo y Univisión. Incluso varios días después, el 9 de noviembre, la Fox cortaba la rueda de prensa del portavoz de Trump argumentando que no mostraba pruebas de su afirmación. 
Por otro lado, en las redes sociales, Facebook y Twitter ocultaban los mensajes de Trump o los presentaban con advertencia de que se trataba de falsedades. Facebook llegó a cerrar un grupo con 320.000 seguidores. Igualmente Google, a través de Youtube, también intervino eliminando vídeos electorales que difundían resultados falsos.
Aceptamos con normalidad que no exista ninguna institución pública neutral que difunda de forma oficial los resultados, aceptamos a los periódicos y las televisiones privadas como los notarios de los resultados electorales. 
A lo que hemos asistido es a un Estado fallido en toda regla, fagocitado por los grupos de comunicación. Cortan las intervenciones del presidente, son los árbitros que dicen lo que es verdad o es mentira y certifican los resultados de las elecciones.
¿Qué creemos que pasaría si el presidente o el ganador estuviese muy escorado hacia la izquierda y eso no fuera de su gusto? ¿Entonces denunciaremos la dictadura mediática que atropella al presidente? 
Por fin nos hemos dado cuenta de que el presidente de Estados Unidos no es el hombre más poderoso del mundo, solo lo es si lo aceptan los grandes grupos de comunicación y las empresas tecnológicas de las redes sociales.
Porque hayan estado de nuestro lado contra Trump no hace que el panorama sea menos preocupante.

¡Animo Arrimadas! Ladran luego cabalgas.

Creo que has mostrado suficientes ganas
de sobrevivir políticamente. Bien.
 Les tienes a todos los del chiste que se suben por las paredes.
No te cortes y pasa del "pacto de Colón".
Ocupa tu espacio al margen de todos ellos.
Muéstrate capaz de pactar con fuerzas distintas a la tuya,
de izquierdas y nacionalistas.
Lo de amenazar con eso de "o ellos o yo" no te lo recomiendo.


jueves, 12 de noviembre de 2020

Las raíces cortadas, en el Pabellón 6, Bilbao

El Laboratorio Teatral de Pabellón 6 (Bilbao) estrena 'Las raíces cortadas: Victoria Kent y Clara Campoamor: cinco encuentros apócrifos', un texto de Jerónimo López Mozo dirigido por Ramón Barea e interpretado por Irene Bau y Juana Lor. 

Las Raíces Cortadas es la confrontación teatral de dos figuras históricas femeninas de la España de la II República Española y de la dictadura posterior. La lucha de dos mujeres por lograr la aprobación del voto femenino en un momento políticamente y socialmente hostil.

López Mozo ensaya con encuentro reales e imaginarios entre Victoria Kent y Clara Campoamor, dos mujeres progresistas y republicanas, que se confrontan entre sí por la aprobación del voto femenino. La implantación o no del sufragio para las mujeres, supuso un profundo y disputado debate en las Cortes Constituyentes de 1931.

Por un lado Victoria Kent defendía que para dar el voto a las mujeres, primero había que liberarlas de la dominación y autoridad del hombre. Y por otro Clara Campoamor respaldaba el derecho al voto de manera inminente, al margen de la formación o posición social de cada mujer.

Pero la obra es también un debate interno de cada uno de ellas consigo misma, donde nuestras protagonistas reflexionan sobre sus posturas, que reflejan una época y nos revelan aquella realidad tan presente hoy en día.

Les unió su ideología, su lucha y su muerte en el exilio, a pesar de que ambas vivieron de muy distinta forma el proceso político y social de una España no tan lejana.

Sr. Vara, vomite , pero en su casa.
La Democracia avanza y Bildu se acerca a ella.
No lo despreciemos.

Vara, Lambán y Garcia Page son de esos tipos de varones/barones que se revuelven cuando ven algunos cambios a mejor en el mundillo del "abertzalismo radical vasco", algo que, por lo que se ve, a ellos les repatea.

No se me podrá acusar de defenderles a estos desde mi acción política. Si alguien me conoce, o me ha leído en este blog, sabe de mi lucha antiviolencia en mi quehacer político. Ahora bien, dicho esto, veamos las diferentes escalones que Otegi y sus colegas han ido, afortunadamente, superando.

->No hace tantos años solo apoyaban "la lucha armada" y despreciaban "la lucha política".
->Cuando dejaron de boicotear las elecciones y empezaron a presentarse a las instituciones democráticas despreciaban acudir a los mismos y dejaban los escaños vacíos.
->Empezaron con acudir ocasionalmente, siempre a montar "numeritos", de alto calado propagandístico y, a la vez, aceptaron escuchar opiniones diferentes a las suyas.
->Hace diez años ETA reconoció públicamente su fracaso. En privado lo había hecho mucho tiempo antes. Se renuncio a la "lucha armada" y oficialmente, visto su estado, los pocos que quedaban se auto disolvieron, eso sí, con mucha parafernalia mediática.
->Bildu acude a los parlamentos, participa, debate y asume los resultados de las votaciones, aunque las pierda.
->Bildu participa y se implica en la aprobación de las leyes de estado.

Se les puede, y se debe, exigir aun más. Lógico. Pero despreciarlo, nunca.

Siempre habrá quien vea fantasmas en cualquier acción política pero no reconocer el acercamiento hacia la democracia institucional de los antiguos "Herri Batasuna" y aliados estratégicos, ahora Bildu, es no querer reconocer la realidad y el triunfo de la legalidad vigente frente a violencias terroristas.

El elefante que entró en la cacharrería, gracias a las instituciones democráticas, va a salir de ella sin haber causado destrozos irreparables.

Ustedes sabrán cuándo perdieron la fe; o cuándo estuvieron, digamos, a punto de perderla. En mi caso, lo tengo claro: fue en 2016. 

La fe en la democracia, me refiero, la única que me quedaba, por otra parte. Porque en los regímenes fundados en la defensa de la religión verdadera, en la recuperación de las glorias patrias o en la implantación revolucionaria de un orden social perfecto, la había perdido hace tiempo.

En lo único en que seguía creyendo era en que la mayoría de los ciudadanos podía decidir mejor que nadie cuáles eran sus intereses; que la democracia, con todos sus fallos, era el menos malo de los sistemas políticos posibles.

Pero 2016 fue el gran año de las dudas. Un referéndum, en junio, dio la victoria al Brexit; otro, en octubre, repudió la paz colombiana con las FARC, y en noviembre, contra todo pronóstico, Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos. Por no mencionar el autogolpe de Erdogan que inició aquel verano la senda dictatorial, o la destitución de Dilma Roussef en Brasil, que abrió el camino, también democrático, a Bolsonaro. Fue un año como para sentarse a pensar.

Muchos lo hicieron y lanzaron lúgubres diagnósticos sobre la democracia. proponiendo tecnocracias, Gobiernos ilustrados, “de los mejores”. En definitiva, lo que hay en China.

Reafirmemos, hoy, nuestra convicción democrática. Las instituciones, las reglas pactadas, son la mejor manera de resolver los conflictos lejos del reino de lo pasional. Pero la fuerza y eficacia de esas instituciones dependerán de que nuestros gobernantes no las desprestigien y de que, si eso ocurre, nosotros, los ciudadanos, no lo consintamos; de que creamos en ellas, sepamos estar vigilantes y alzar la voz en su defensa.

El elefante que entró en la cacharrería va a salir de ella sin haber causado destrozos irreparables. Gracias a las instituciones, que durante estos cuatro años han resistido sus embates, y que mostrarán de nuevo su fuerza doblegando ahora su rabiosa pataleta para mantenerse en la torre de mando.

martes, 10 de noviembre de 2020

La derrota electoral del Gran Mentiroso nos va a obligar a respirar hondo hasta asumir que la pesadilla empieza a diluirse.


Él sigue mintiendo sin parar en twitter, pero quienes en todo el mundo se dedicaron a copiar sus modos y maneras, a tenor del éxito que a su ídolo parecían proporcionarle tanto los "fakes" como la desvergüenza y el insulto, empiezan ya a recular. 

"Gobierno ilegítimo ¿recuerdan?, Sánchez dictador y asesino, Iglesias imputado, la tarjeta de Dina, el informe Pisa, ministros y ministras amigos de terroristas y de independentistas peligrosos". Esto solo es una muestra de las mentiras aireadas a los cuatro vientos en nuestro país durante el último año, porque con el raca-raca llevan desde que Podemos obtuvo cinco diputados para el Parlamento Europeo, hace ya seis años y medio. ¡Cansinos! 

Mentiras, mentiras, mentiras en el hemiciclo del Congreso cada semana, mentiras a sabiendas en primera página de los periódicos dirigidos, es un decir, por Rosell, Marhuenda, Rubido-Quirós. 

Mentiras del siniestro Inda en su panfleto desestabilizador y en las múltiples tertulias donde continúan otorgándole cancha. 

La caída de Trump quiero creer que puede ayudar a que estas prácticas disminuyan, prácticas que tienen distintas caras, porque hay muchas maneras de mentir, de desinformar, de confundir. 

Medio mundo lleva varios días suspirando aliviado, con la esperanza de que la caída del Gran Mentiroso americano conlleve un cierto efecto dominó. Lo necesitamos. El populismo ultraderechista y la mentira, su principal seña de identidad, tienen que empezar a desinflarse. Puede que este sea un buen momento para ello.

Coches abandonados cerca de la playa de Sope

 y no son de ayer ni de antesdeayer


¿No pueden retirarse y cobrar el gasto a quien corresponda?

lunes, 9 de noviembre de 2020

Entrando en el despacho oval​ huele ...

Sí, es la oficina oficial del presidente de los Estados Unidos de América. 
Y huele.
Huele a cadáver ... político. 
Tiene dos meses para sus últimas pataletas.
Pero sí, definitivamente, sus últimas pataletas.

¿Os acordáis de esas películas en los que el actor al que le disparan mortalmente,
el malo de la película, que ha matado y nos ha hecho odiarle,
le cuesta una eternidad caer al suelo, muestra infinidad de caras de dolor,
se va agarrando a los muebles cercanos, tirándolos a su paso,
cae lentamente al suelo,
balbucea, se despide con alguna frase más o menos ridícula
y muere, definitivamente muere.
(En este caso políticamente)
Y los espectadores descansamos al verle ya definitivamente quieto
Y nos devuelve la paz arrebatada.
Pues eso.


Ni las fake news de Trump,
ni las de los gobiernos españoles,
ni las de los medios de comunicación
se solucionan con un Ministerio de la Verdad


Ha estado bien que los principales canales de televisión norteamericanos rotularan mientras hablaba Trump desde la Casa Blanca diciendo que todo lo que estaba afirmando eran mentiras. E incluso ha estado bien que hayan cortado la transmisión porque estaba alentando disturbios en las calles.

El comportamiento de los grandes medios norteamericanos no es una señal de honradez. Es la prueba de que Trump ha perdido, porque los grandes medios no confrontarían con Trump si pensaran que iba a repetir como Presidente de los Estados Unidos. Hasta Fox News, del desecho periodístico que es Murdoch, el que se inventó y progagó la mentira de las armas de destrucción masiva en Iraq, ha discutido con Trump. Por cierto, las mentiras de Murdoch en España las propagaron, con ayuda de Aznar, prácticamente el cien por cien de los medios de comunicación.

Esos mismos medios son los que hoy están diciendo que el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos está construyendo un Ministerio de la verdad. Los medios que, por cierto, defendieron la Ley Mordaza del PP.

En España, los gobiernos nos han mentido, por ejemplo, con las armas de destrucción masiva en Irak o achacando a ETA los atentados del islamismo radical de Atocha. Los gobiernos, tanto del PSOE como del PP, han utilizado al CNI para cosas ilegales, por ejemplo, para salvar el trasero tanto al Rey emérito como a sus etcéteras. Los gobiernos del PP, igualmente, han utilizado medios ilegales para investigar a adversarios políticos, para destruir pruebas que les incriminaban o para inventar pruebas. 

La solución no pasa por golpear las libertades y el control al poder. Muy al contrario, pasa por inyectar sociedad civil -organizaciones de usuarios- dirigidas a evitar las mentiras en los medios, por hacer leyes antimonopolio, por desligar los medios de comunicación de las grandes empresas ajenas a la comunicación,  por articular leyes para que las mentiras, especialmente si se prueba que son interesadas, se paguen muy caro.

domingo, 8 de noviembre de 2020

"Trump, estás despedido" ... ... y lo sabes. Asi que, da el paso ...

 

Sin duda, el amigo "Kim" publica lo que Donald piensa en su fuero interno.


Y, aunque probablemente haya otros poderosos mas malos que él,
es el poderoso más poderoso de la lista de los malos muy malos,
así que le animamos a que de este paso,
un pequeño paso para él,
pero un gran paso para la Humanidad.


¡¡ Hasta nunca, Mr. Trump !!

Lo malo del borbonavirus es que resulta muy contagioso y la reina Sofía y algunos de los nietos ya presentan síntomas.


En España la pandemia del coronavirus llueve sobre mojado, porque ya estábamos más que acostumbrados a esos virus infecciosos que pululan desde el entorno de la corona: los Albertos, los Javier de la Rosa, los Prado y Colón de Carvajal, los Mario Conde, los Urdangarines. Es decir, toda la alarmante variedad de afectados por la atmósfera viciada de la Zarzuela.

Evocando siempre la sacrosanta Transición democrática y su innegable modernidad, hay un artículo en la Constitución Española que conecta directamente la jefatura del estado con un grimorio medieval: "La figura del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad".

Ignorábamos que, aparte del cortafuegos jurídico, esa fórmula tiene también una lectura psicológica, como si los próceres de la patria que la redactaron sospecharan que un rey es como un niño de ocho años, que puede hacer lo que le dé la gana y luego pedir otra ración.

Lo malo del borbonavirus es que resulta muy contagioso y la reina Sofía y algunos de los nietos ya presentan síntomas. A las partidas dedicadas en los presupuestos generales del estado a los gastos de esta peculiar familia, ahora hay que añadir los sobrecostes de las tarjetas opacas y lo que te rondaré, morena. Es el precio de mantener dos monarquías, una de ellas en B.

Sofía o cómo "hacerse la tonta".

eldiario.es/esther-palomera/sofia-o-cómo-hacerse-la-tonta