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sábado, 23 de julio de 2022

El BM de Sopelana a punto de ser una realidad,
frente a radicalotes y "restos líticos" varios
parece que se ha impuesto la cordura.

 


Parece que se van acabando las obras.
Ya vale de cuentos y de pegas rídiculas que frenaron,
cuando no obstaculizaron, su arranque.
Los restos de silex se encuentran en toda la zona de Bareño.
Nadie dijo nada cuando construían chalets.
Nadie vió nada cuando hicieron las VPOs
adjuntas al lugar que ahora algunos dicen defender.
Ya vale de razonamientos retorcidos
y bienvenido sea el nuevo comercio.

miércoles, 20 de julio de 2022

Ahora en el centro de Reinosa
MM-55-Martxa Motera al Pico Tres Mares - Reinosa.

 



Ahora en el Domus romano y la Iglesia de Sª Mª
MM-55-Martxa Motera al Pico Tres Mares - Reinosa.

 



Ahora en Reinosa
MM-55-Martxa Motera al Pico Tres Mares - Reinosa.

 


Ahora en Corconte. Junto al balneario.
MM-55-Martxa Motera al Pico Tres Mares - Reinosa.


 

Ahora en Espinosa de los Monteros
MM-55-Martxa Motera al Pico Tres Mares - Reinosa.

 

Saliendo de Sopelana
MM-55-Martxa Motera al Pico Tres Mares - Reinosa.

 


martes, 19 de julio de 2022

Ayer fue 18 de Julio, y una vez más,
la iglesia católica del Valle de Cualgamuros
ensalzó a los terrotistas.

En pleno 2022, y como todos los años anteriores, los benedictinos del actual Valle de los Caidos siguen celebrando en esta fecha un oficio durante el que se alude al alzamiento de 1936, el que unos cuantos terroristas se revolvieron contra la Constitución y la Democracia, y estos sacerdotes católicos lo hacen precisamente días después de que el Congreso aprobara la Ley de Memoria Democrática que resignificará el recinto, expulsará a los frailes de una vez por todas y modificará el marco de presencia eclesial en la abadía.

Una misa, que ningún obispo o cardenal he escuchado lamentar, y que puede ser la última. Espero que por fin, así sea.
Entonces volveré para celebrarlo.

lunes, 18 de julio de 2022

Tanto los ecologistas como los curas tenían razón.
Pedro Botero ya está aquí.

Cuando yo era pequeño, el infierno era un concepto religioso, casi metafísico, una relectura católica que nos hablaba de las calderas de Pedro Botero, un programa de cocina sobrenatural donde los condenados nos asaríamos a fuego lento por toda la eternidad, entre llamaradas y torturas inenarrables. A algunos curas del barrio les chiflaba la historia y no paraban de alabar las instalaciones en sus homilías, como si las conocieran personalmente.

Era difícil conciliar la amenaza de un castigo eterno con la idea de un Dios que nos ama sobre todas las cosas, pero la doctrina católica estaba llena de encajes de bolillos por el estilo, vírgenes capaces de parir y superhéroes que eran tres en uno. Con el tiempo, uno acaba descubriendo que la etimología del infierno alude a un lugar subterráneo, una prisión de lava y fuego ardiente bastante parecida, quizá no por casualidad, al núcleo ígneo del planeta.

Poco a poco, entre erupciones volcánicas y accidentes de centrales nucleares, el fuego iba subiendo a la superficie, aunque los ecologistas nos habían advertido, desde los años ochenta, que lo mejor estaba por llegar y que la crema solar no nos iba a ayudar mucho.

No hicimos mucho caso de las advertencias, a pesar de la retirada de los glaciares y de la subida general de temperaturas. El calentamiento global era un invento para que se forraran los científicos y el cambio climático un camelo en contra de la marcha general del progreso.

Una cosecha de incendios devastadores y más de 360 muertes provocadas por el calor extremo debería hacernos reflexionar un poco, pero el verano es un tiempo poco propicio a reflexiones. En cuanto al infierno, hace años que trabaja a tiempo completo y no deja de abrir nuevas sucursales en la península. Tenían razón no sólo los ecologistas sino también los curas de mi barrio, quién lo diría.



domingo, 17 de julio de 2022

Un disparate histórico repetido hasta la saciedad
amplificado por un puñado de revisionistas
puede calar en un tipo de población

El PP siempre opera igual. Para justificar su rechazo a cualquier avance legislativo promovido por la izquierda, se excusa con algún detalle menor, irrelevante, y a partir de ahí promueve una enmienda a la totalidad. Por ejemplo, para justificar su rechazo a un impuesto especial a las grandes energéticas, afirma con todo el morro que al final pagarán los consumidores.

Lo mismo, en grado sumo, ha hecho el PP con la Ley de Memoria Democrática, que ha pasado la primera vuelta en el Congreso. Como Bildu ha garantizado su apoyo a la ley, entonces el PP se opone porque la ley pasa a ser de Bildu. Es falso por completo que esa disposición vaya a proteger a terroristas. Es tan falso como absurdo deducirlo. 

Conviene recordar que para la triple derecha española hay cuatro ideas importantes sobre las que basan generalmente sus argumentaciones:

-1- La Guerra no empezó en el 36, sino en el 34. El golpe de Estado, en consecuencia, no fue tal, sino un alzamiento justificado por las revueltas y el desorden social.

-2- La dictadura de Franco fue benévola y generosa, especialmente en sus últimos años.

-3- El Valle de los Caídos es un monumento “a todas las víctimas”.

y -4- Con la Transición, de la que el PSOE según ellos ahora reniega, ya se cerraron todas las heridas, que ahora la izquierda pretende reabrir. 

Es un disparate histórico en toda regla, sí, pero repetido hasta la saciedad, amplificado por un puñado de revisionistas, con una población más joven que no vivió la represión directamente, funciona perfectamente.