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jueves, 24 de noviembre de 2022

La máquina para lavar autocracias :
Encuentros deportivos internacionales

Aunque el Mundial de Qatar comenzó el domingo con el enfrentamiento entre Ecuador y el país anfitrión, para los lugareños de por aquí, para bien de muchos y para mal de algunos, es hoy cuando comienza "la roja" a jugar.


Desde el punto de vista económico, más allá de lo deportivo, se trata de un mundial escandaloso y que lleva creando polémicas desde que se anunció la candidatura.
Pero no solo viene envuelto de polémica, sino de billetes.  
17 veces más costoso de lo que le costó el mundial a Rusia en 2018, el que hasta la fecha fue el más caro.
El gasto ha sido brutal y la diferencia con lo que van a ingresar es abismal. Se han gastado 300.000 millones y pretenden recaudar 17.000

Y el principal beneficiado de celebrar el mundial en Qatar es el propio régimen qatarí.
 Y esto nos debería de hacer reflexionar.
En los últimos años, uno de cada tres grandes eventos deportivos se están celebrando en autocracias. Desde 2018, hemos vivido olimpiadas en China, olimpiadas y mundial en Rusia, mundial de fútbol ahora en Qatar, en definitiva, las autocracias han redescubierto lo que inauguró la Alemania nazi en 1936, cuando aquellas olimpiadas presentaron a Hitler como un líder entre los demás y que continuó con la Argentina de Vidal en 1978.

Por lo menos los datos dan para pensarlo un poquito.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

lunes, 21 de noviembre de 2022

¿Qué hacer respecto a la Copa del Mundo en Qatar?
¿Se es más "progresista" por decir que lo boicoteas?
¿Y si comenzásemos por fijarnos en nuestro entorno?

Es el "ser o no ser" de nuestro tiempo. Solo que aquí la cuestión es el fútbol. ¿Qué hacer respecto a la Copa del Mundo en Qatar? ¿Sintonizarla o ignorarla? ¿Rendirse o protestar? ¿Ver o no verlo? Observamos desacuerdo entre los colegas, las opiniones difieren.

Se denuncian las muertes entre los trabajadores migrantes y la legislación homófoba en el país de anfitrión. Y con razón.

Qatar simboliza mucho más para muchos críticos: el camino peligroso que ha tomado el fútbol moderno. Los jeques y el "lavado de imagen" que les proporciona el deporte, los inversores dudosos, la corrupción y la gran venta del alma del juego: Qatar es todo un símbolo de todo esto. Que se rechace, puedo entenderlo.

Pero ... ¿No se había cruzado ya una línea roja en el anterior Mundial cuando se celebró en Rusia? ¿Puede un boicot televisivo realmente surtir algún tipo de efecto? Las primeras informaciones sobre "fans falsos", supuestamente comprados, celebrando una fiesta en Doha me dejan sin palabras. Así como la perspectiva de tener que soportar más mensajes de paz del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en las próximas semanas.

¿Es menos "progresista" ver un partido de fútbol en la tele que comprar determinado tipo de ropa en cadenas comerciales que sabemos que explotan a trabajadores en países del tercer mundo?

Boicotear el mundial porque han muerto miles de trabajadores es lícito y lógico, pero no sirve de nada si cuando acabe el torneo, de repente, una amnesia colectiva se apodera de todo y la gente olvida que lejos de Qatar, aquí, en nuestra casa, también es urgentísimo replantearse la calidad de vida y los derechos sociales que afectan a parte de nuestros conciudadanos.


domingo, 20 de noviembre de 2022

La coalición requiere una coordinación impecable
y de su cuidado el máximo responsable se llama Pedro.

 La sacudida política y social que ha generado la entrada en vigor de la ley del solo sí es sí ha evidenciado una vez más desequilibrios en el Ejecutivo que siguen sin resolverse. El primer Gobierno de coalición en España de esta democracia ha ido aprendiendo a serlo en medio de enormes turbulencias mundiales, pero a estas alturas de la legislatura era exigible una mayor coordinación sobre una ley central como la llamada ley del solo sí es sí y sobre la reacción posterior cuando han empezado a verse efectos indeseados en su aplicación. 


https://elpais.com/opinion
Cuando una reforma (y nada menos que del Código Penal) provoca algunos efectos contrarios a los que se persiguen, como está sucediendo hasta el momento con la 
ley del solo sí es sí, es la ministra de Igualdad, Irene Montero, impulsora de la ley, quien debe rendir cuentas y buscar soluciones. 

Es comprensible e incluso deseable evitar una uniformidad marcial en el seno de un Ejecutivo y admitir un cierto grado de disonancia entre los socios; es entendible que cada parte quiera visibilizar sus logros, pero las leyes afectan a toda la ciudadanía y cuando tocan el Código Penal requieren no sólo de una elaboración transversal sino de una coordinación impecable ante las consecuencias de su entrada en vigor. Y e
l principal interesado en armar y cuidar ese mecanismo cohesionador, hoy ausente, debe de ser Pedro Sánchez, y la ciudadanía debería notarlo.