Este próximo lunes se cumplen 43 años de la Constitución, y seguramente escucharemos estos días aluviones de alabanzas a lo que ha sido, sin duda, un texto capital para el desarrollo de la democracia en España.
Como sé que la exaltación de sus virtudes está garantizada, yo me referiré a un aspecto negativo, y preocupante, de la Carta:
su permisividad con conductas delictivas y su consagración de la discriminación.
No exagero. Es lo que sucede en este momento con el Título II, relativo a la Corona. Y es algo que se podría subsanar con cierta facilidad, si hubiera voluntad política para hacerlo. Pero, por lo visto, no la hay.
Lo fundamental es saber a donde llega, donde se guarda, domicilio de patruyeros y quienes están en su entorno.
Y no me creo que la G.C. no lo sepa. ¿Por qué no se modifican las leyes para "facilitar" el trabajo de la G.C.?
