Los que hemos vivido activamente todo el postfranquismo y recordamos a todos los presidentes del partido jeltzale y a todos los lehendakaris que han pasado por Ajuria Enea, comparamos el reparto de papeles que se hacía en tiempos de Arzallus y el actual.
En tiempos del presidente, ex sacerdote, profesor y abogado, que calentaba los fines de semana los batzokis, con titulares que aparecían los lunes en la prensa, y contrastaban con la realidad cotidiana, que les llevaba a pactar los días laborables con el PP de Aznar, en los Alderdi Eguna mantenía la misma dinámica, esto es, él daba caña y el Lehendakeri de turno ejercía de hombre más ponderado.
Ayer, por ejemplo, vivimos la situación contraria,
el tándem Pradales-Esteban de las grandes ocasiones, el lehendakari optó por el tono mitinero y combativo, se subió al monte, recuperó reivindicaciones un tanto simbólicas, como la del cuadro de Picasso, tapando las dilaciones del tema AVE, frente a un presidente del EBB más reflexivo, mas cauteloso y centrado en el autentico problema que tiene su partido, y que ayer se reunió en Pamplona/Iruña.