y sin poder salir del desierto más duro de Argelia.
Que se les reconozca el derecho a autoorganizarse en su propia casa.
La proclamación de un Territorio Autónomo, con una tutela externa, puede ser, para comenzar, una salida digna para todos que permita posteriormente el comienzo de unas conversaciones más sosegadas sobre el futuro del Pueblo Saharaui.
Y ya se que lo que digo está en contra de la versión oficial, de unos y de otros, pero, como todo en esta vida, el objetivo que nos marcamos en la misma no siempre está al alcance de la mano sin haber cubierto otras etapas previas, y en general, como se demuestra casi siempre, y en Euskadi también, la política de plazos, etapas o como quiera llamarse, siempre ha sido más rentable de la del "todo a nada".
Y si ese "nada" implica vivir como viven los saharauis desterrados, sus líderes, con todos mis respetos y admiración, creo que deben pensárselo dos veces antes de negarse a otras alternativas hasta ahora planteadas.





