de la ciudadanía con el reconocimiento integral de todas las víctimas de vulneraciones de derechos humanos.
El compromiso con la verdad de los hechos, fortaleciendo los valores del respeto a la dignidad humana, la igualdad de derechos y oportunidades, la justicia y la libertad.
En definitiva, un firme compromiso con la construcción de una memoria inclusiva, crítica y ética.
El documento Begiradak presentado, tal día como hoy, hace dos años nos recuerdo lo que nunca debemos olvidar:
No olvido público. No relatos autojustificativos. Pluralidad de memorias.
Revisión crítica del pasado, verdad de los hechos, conocimiento y comprensión.
Autocrítica, responsabilización y no justificación. Mirada ética.
Reconocimiento de todas las víctimas. Memoria pedagógica.
Valores éticos y democráticos. Justicia. Derechos humanos.
Respeto. Empatía. Diálogo. Futuro con memoria.



