martes, 24 de junio de 2025
Para muchas profesiones se exigen idiomas.
Lógico. OK.
Pero para ser político no es obligatorio saber inglés. No parece razonable.
jueves, 16 de diciembre de 2021
Las lenguas, las inmersiones y la política de odio.
Y lo de estos días en Cataluña suena ridículo, porque se ha demostrado a lo largo de los tiempos, desde que en las aulas se practica la inmersión lingüística que los resultados, en general siempre han sido un éxito y ha demostrado ser es el que mejor garantiza la competencia del alumnado en las dos lenguas.
Pero es que incluso los que estan en contra de este tipo de inmersión en España con lenguas de la peninsula, aceptan y ven lógico hacerlo con el inglés o el alemán.
Cualquier persona razonable reconoce que frente a las interesadas y falsas afirmaciones con tintes apocalípticos de la derecha ultranacionalista, el castellano no está en riesgo en Catalunya, ni en ningún lugar del Estado. Son las lenguas minorizadas las que precisan de protección, apoyo y políticas públicas que garanticen su aprendizaje, utilización y el respeto a los derechos de sus hablantes.
El problema a estas alturas es que la lengua –las lenguas– se ha convertido en un elemento más en la lucha política partidista e identitaria y en esa lucha, casi siempre, lamentablemente, ganan las poderosas, y de esto, algunos teóricos defensores de las minoritaras, se dan cuenta demasiado tarde.
martes, 17 de noviembre de 2020
Las batallas de la política con excusa lingüística suelen ser miserables:
apelan a sentimientos profundos,
elevan anécdotas a categoría
y se empeñan en dividir a la ciudadanía
Las batallas de la política con excusa lingüística suelen ser miserables. Porque apelan, muchas veces frívolamente, a sentimientos profundos, elevan anécdotas a categoría y se empeñan en dividir a la ciudadanía.
Pero también porque distorsionan la realidad. La convivencia de lenguas en la democracia española es un éxito. Y en el caso que absorbe más polémicas periódicas, el catalán, nunca como hoy más personas han hablado y escrito en este idioma; nunca su lengua gozó de mayor prestigio; nunca la escuela fue más exitosa en brindarlo a todos sus usuarios, y nunca los escolares catalanes mostraron mejor dominio que sus pares en el manejo del castellano.
Tanto la desaparición o decadencia del castellano en Cataluña como la tendencia irreversible a la desaparición del catalán son ficción sin apoyatura de datos. Ambas expansiones funcionan sin menoscabo mutuo, y ambos idiomas son ganadores.
Todo admite mejora. Pero nada desde la inquina, el menosprecio, la ignorancia o el síndrome de superioridad.
(C)CARLES RIBAS / Artículo de XAVIER VIDAL-FOLCH
elpais.com/opinión/visca-el-catala

