Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 28 de agosto de 2026

¿Será que algunos colores son más difíciles de identificar y digerir?

¿Si hemos sido capaces de acoger a más de 80.000 niños
ucranianos temporalmente, y lo digo con satisfacción,
por qué no somos capaces de acoger 2.000 o 3.000 niños y niñas de países
aun más cercanos a nosotros?