Han pasado 90 años del 18 de julio de 1936. Nada que celebrar.
Mucho que recordar, reflexionar, lamentar y pensar.
Y mucho que hacer para impedir que se repita.

lunes, 3 de agosto de 2026

"A mis neonazis ni me los toquéis.
los detengo yo si lo considero conveniente".

Han pasado ya quince días de la victoria de la roja y ha habido un tema sobre el que parece que se ha querido cubrir con un "tupido velo" para que la discusión no vaya a mayores.
Recordemos que el fin de semana de la final, hubo fanáticos que se proclamaban "super-vascos", algo que a ellos, tan radicalmente ideologizados y ajenos a la realidad, les lleva a ser "antiespañoles", y haciendo caso omiso a ese "derecho a decidir" que tanto proclaman, a decidir, por ejemplo, qué camisa me pongo hoy, salen a la calle a asustar a los que deciden salir a pasear con una camiseta de la roja. Algo que visto así, parece bastante nazi y poco democrático.

La Ertzaintza, en esos días, hizo mas bien poco, es decir, intentar calmar a los exaltados pero con poco interés en denunciar a los que actuaban como radicales que se creen con derecho a decidir lo que se pueden o no poner los demás. Vamos, que como casi siempre, sin ganas de cortar por lo sano a los fascistoides que pululan desde hace muchos años por nuestras calles.

Ante la aparente poca eficacia de nuestra Ertzaintza, van la policía nacional y la guardia civil y detiene a algunos de ellos. Pues mira, como decía aquel, no importa tanto el color del gato, sino que cace ratones o no.

Pero para nuestro consejero vasco de Seguridad, lo importante no es detener a los culpables, no, lo importante es quien los detiene, y reclama a Marlaska que «reconduzca» la situación para que sea la Ertzaintza la que lidere las investigaciones. 

La polémica para él es, en el fondo, una disputa competencial sobre hasta dónde llega la jurisdicción y las tareas que puede llevar a cabo la Policía Nacional y la Guardia Civil en Euskadi, y no si gente que se cree con el derecho a decidir cómo hemos de ir vestidos y a quienes tenemos que aplaudir o no, debe ser detenida, acusada y, en su cado, penada por un juez.

Vamos que algo así como decir que a mis nazis no me los toquéis, que son míos, y ya los detendré yo cuando lo considere oportuno. 
Pues no Zubiria, no.