Han pasado 90 años del 18 de julio de 1936. Nada que celebrar.
Mucho que recordar, reflexionar, lamentar y pensar.
Y mucho que hacer para impedir que se repita.

sábado, 1 de agosto de 2026

No fue una restificación, fue una pillada
pero los medios de la derecha miran hacia otro lado.

 No falla. El victimismo como respuesta se repite con puntualidad de reloj suizo cada vez que el escándalo estalla alrededor de Isabel Díaz Ayuso. Todo es persecución. Todo una operación aviesa. Nunca un mea culpa. Nunca una asunción del error. Jamás una responsabilidad propia. Hablar de sí misma como objetivo de una conspiración para cambiar el tercio se ha convertido en una estrategia de comunicación constante en la inquilina de la Puerta del Sol.

Lo ha vuelto a hacer esta semana con el escándalo del ático y la mega terraza de aproximadamente seis millones de euros que la Comunidad de Madrid compró el pasado abril, de tapadillo, supuestamente para que su presidenta celebrara allí reuniones durante unas obras de reforma integral en Sol que no se habían anunciado, no están tampoco adjudicadas y, posiblemente, se inventaron sobre la marcha para justificar el dispendio y el uso que se pretendía dar a la vivienda. 

La pillada fue tan obvia y el barullo -pese a la ocultación de su artillería mediática- tan intenso que, 24 horas después, ya no había obras que afrontar, ni destino institucional que darle a la nueva propiedad, sino una operación para destinar el dinero a ayudas para la reconstrucción por los incendios en la Sierra Oeste. No fue una rectificación , sino una pillada porque lo primero suelen llevar consigo un reconocimiento de que algo se hizo mal y no ha sido el caso.
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