Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

lunes, 31 de agosto de 2026

Garcia Lorca. 90 años de herida incurable.

No quería que termine Agosto sin recordarlo. De todas las víctimas de la Guerra Civil, ninguna es más simbólica que
Federico García Lorca, fusilado en agosto de 1936 junto a un maestro y dos banderilleros anarquistas en un paraje de Granada. Sus restos nunca han sido localizados.
Parece ser que estamos en tiempos de destrucción: Gaza, Siria, Cisjordania, Líbano, Irán; en tiempos donde se tergiversan los Derechos Humanos Universales: rapto del presidente Maduro, asesinatos selectivos, invasión de países, apropiaciones contra ley; en tiempos donde se elige como presidente del país a personajillos de cuarta categoría con unos currículos que dan espanto en lo académico y en lo moral. Mediocres con poder, los más peligrosos. Lo más trágico, que han sido votados por personas. Y como colofón, ausencia de la ONU, ausencia de reglas universales.
No estamos en tiempos de poesía, no, sino de adoración del dinero mercader, vale quien tiene. Pero me pregunto, si poco vale la poesía, si no sirve para nada, por qué cuando se da un golpe de Estado alterando violentamente el orden jurídico, los primeros que son eliminados son los poetas: Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, Marcos Ana, Víctor Jara, Pablo Neruda más otros muchos que se tuvieron que exiliar. Gran delito. Los primeros que desaparecen son los símbolos que representan unas ideas.
Hablemos hoy de Federico, asesinado en el barranco de Viznar aquel día en que en España se quiso matar la poesía. Era un hombre profundamente solidario con los más humildes, llevaba su compañía La Barraca ofreciendo teatro clásico y cine por pueblos remotos, no era político, no era dirigente político, no era nada extremista y era un hombre completamente entregado a la cultura: poesía, teatro, prosa, música. Todo lo que tocaba lo convertía en oro poético. ¿Por qué lo mataron? ¿Para qué? No se puede entender que hoy día, sin pedir viejas cuentas, haya alguien (que los hay) que se oponga a que se dé digna sepultura a todos, incluido Federico. ¿Qué razón se puede aducir para no querer hermanarnos? Pobres quienes así piensan.
Hace noventa años de aquel triste suceso, y hay recordatorios que deberían celebrarse con mayúsculas.
elcorreo.com/tribunas/pablo-zapata

La condena del asesinato de Lorca, cuando la noticia comenzó a cundir, aún en forma de duda, el 30 de agosto de 1936 —más de 10 días después de su muerte—, tuvo que enfrentarse inicialmente a los esfuerzos del bando sublevado por desinformar y tergiversar los hechos. Con todo, aquella condena terminaría desbordando el ámbito de la denuncia para convertirse en una poderosa forma de reconocimiento y dignificación.

¿Tiene sentido seguir buscando el cadáver de Lorca?
Quizá el problema esté precisamente en la idea de que toda herida debe ser cerrada. Si se trata de dar por concluido un capítulo de la historia de España y del mundo, esa herida, creo, es incurable.