Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.
Mostrando entradas con la etiqueta Toros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Toros. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de agosto de 2026

¿Que qué opino de los toros?


(Luis Ángel Gómez)  elcorreo.com/aste-nagusia-bilbao/luis-gomez/l
El picador, las banderillas, la ejecución final. Algo primitivo. Una salvajada. La bestia que parecía indestructible pasa las de Caín y termina vomitando sangre. No encuentro argumentos contra las tesis de los animalistas. Supongo que este espectáculo no está muy de acuerdo con los tiempos, que no encaja. No me extrañaría que estuviese próximo a desaparecer.


Entiendo que el rechazo cada vez más mayoritario a este espectáculo no tiene tanto que ver con el maltrato y asesinato de animales, en el que se basa nuestra alimentación, nuestra civilización y hasta nuestra especie, como con el hecho de convertirlo en eso, en un espectáculo. Totalmente de acuerdo. Bueno, no sé.

Porque esa violencia, esa crueldad, esa lucha entre el animal y el hombre tiene algo de ancestral, un magnetismo parecido al de los desastres naturales, que no podemos dejar de mirarlos cuando los ponen por la tele.


A ver, entiendo que las personas poco familiarizadas con las complejidades del espíritu humano y su carácter contradictorio vean todo esto aberrante. Y seguramente tengan razón.


Aunque igual no, porque Lorca decía que la de los toros es la fiesta más culta del mundo y le gustaba lo que él llamaba su riqueza poética. Yo no lo veo, la verdad. Pero no voy a enmendarle la plana al poeta en materia poética.


En fin. Que aún no estoy muy seguro de qué pensar.

martes, 7 de julio de 2026

Arrancan los encierros.
Sigo con mis contradicciones y los veo diariamente.

Las contradicciones en las que caemos cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas cotidianas, unos las reconocemos y otros no, las vivo también en estos días de fiestas en Pamplona/Iruña cada mañana, a las 8, sentado delante de la tele.

No soy un aficionado a la Fiesta; esto es, a mí no se me ocurre ir a los toros a Madrid ni Sevilla, ni tampoco pagar un huevo en la reventa para tratar de ver a José Tomás allá donde se le ocurra torear al hombre. Ni por el forro. La razón es muy simple: a mi las corridas en general me aburren, o sea que no soy un taurino ni de lejos.

Me aclaro: no es que sienta horror como dicen los antitaurinos al ver como se torturan los animales para solaz del público en general (quizás porque me he acostumbrado a ello), sino que simplemente porque no me atraen y tampoco me parece bien maltratar animales por gusto del populacho. 

Simplemente, me gusta ver los encierros, los peligros innecesarios que corren algunos, trasladarlo a otras situaciones en la vida y filosofar sobre el tema. Y otra cosa, ya se lo complejo que es este país. Pero una cosa son contradicciones como las mias y otra decir una cosa en Bilbao y otra en Iruña, como hacen, por ejemplo, varios partidos políticos vascos hablando sobre el tema. 



.