¿Por qué se oculta información y no se publican con suficiente transparencia los datos relacionados con la evolución del uso del euskara?
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

martes, 7 de julio de 2026

Arrancan los encierros.
Sigo con mis contradicciones y los veo diariamente.

Las contradicciones en las que caemos cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas cotidianas, unos las reconocemos y otros no, las vivo también en estos días de fiestas en Pamplona/Iruña cada mañana, a las 8, sentado delante de la tele.

No soy un aficionado a la Fiesta; esto es, a mí no se me ocurre ir a los toros a Madrid ni Sevilla, ni tampoco pagar un huevo en la reventa para tratar de ver a José Tomás allá donde se le ocurra torear al hombre. Ni por el forro. La razón es muy simple: a mi las corridas en general me aburren, o sea que no soy un taurino ni de lejos.

Me aclaro: no es que sienta horror como dicen los antitaurinos al ver como se torturan los animales para solaz del público en general (quizás porque me he acostumbrado a ello), sino que simplemente porque no me atraen y tampoco me parece bien maltratar animales por gusto del populacho. 

Simplemente, me gusta ver los encierros, los peligros innecesarios que corren algunos, trasladarlo a otras situaciones en la vida y filosofar sobre el tema. Y otra cosa, ya se lo complejo que es este país. Pero una cosa son contradicciones como las mias y otra decir una cosa en Bilbao y otra en Iruña, como hacen, por ejemplo, varios partidos políticos vascos hablando sobre el tema. 



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