Una divertidísima comedia en la que la historia, nuestra historia, vuela sin pausa y a toda máquina desde Atapuerca hasta nuestros días, en un tono lúdico, objetivo y didáctico.
Fruto de una impecable labor de documentación, el espectáculo ofrece una comicidad autocrítica que consigue hacer reír (y reflexionar) a todo tipo de público.
Tan solo una actriz y dos actores ponen en pie la obra, interpretando a más de setenta personajes con un elaborado trabajo físico y vocal, arropado por vertiginosos cambios en el vestuario y escenografía y con una serie de proyecciones que ayudan a dar contexto a cada instante de la comedia, con incesantes golpes de humor y rigor histórico.
