Sobre las discusiones que se han mantenido dentro de los partidos nacionalistas en relación a la figura
del primer Lehendakari del Gobierno Vasco, el comentario que más me ha gustado ha sido el de Roberto Uriarte Torrealday, profesor de la UPV en El Correo.
El legado de Agirre no fue solo el de apoyarse en otras fuerzas, ideológicamente diversas, para conformar una mayoría de gobierno. Fue también y especialmente, el de haber superado sus dudas iniciales y el de no haber traicionado ni a sus socios republicanos de Gobierno, ni al régimen constitucional bajo el que se habían creado las instituciones que él lideraba.
del primer Lehendakari del Gobierno Vasco, el comentario que más me ha gustado ha sido el de Roberto Uriarte Torrealday, profesor de la UPV en El Correo.
El legado de Agirre no fue solo el de apoyarse en otras fuerzas, ideológicamente diversas, para conformar una mayoría de gobierno. Fue también y especialmente, el de haber superado sus dudas iniciales y el de no haber traicionado ni a sus socios republicanos de Gobierno, ni al régimen constitucional bajo el que se habían creado las instituciones que él lideraba.
Coincido con Pradales en que la memoria histórica exige profundizar en la «totalidad del legado» de Agirre, pero discrepo de él en que sea exclusivamente EH Bildu quien soslaya la totalidad del legado. El propio PNV ha contribuido y contribuye activamente a día de hoy a que las nuevas generaciones de este país sean educadas en relatos históricos parciales de aquella guerra y en la ocultación de una parte importante del legado de José Antonio Agirre, un lehendakari al que, al contrario que a sus correligionarios de ANV y del resto de las fuerzas del Gobierno vasco que presidía, le costó posicionarse nítidamente en el lado correcto de la historia: el de la resistencia al fascismo.
Así que Agirre tenía que decidir sin sostén externo y acabó decidiendo –y convenciendo a su partido– de apoyar la legalidad constitucional frente a la sublevación, en lo cual habría influido seguramente un cálculo de oportunidad: él mismo lideraba un Estado autónomo cuya continuidad no estaba garantizada en caso de imponerse el bando sublevado.