Mi visita periódica a este museo me ha llevado hoy especialmente a las exposiciones temporales "Prado siglo XXI" y "", que podemos ver en la "parte nueva" del museo y a la del "Cuadro del hambre", en el el edificio Villanueva. Esta última me ha gustado especialmente.
Una obra que, más allá de sus méritos estéticos, nos ayuda a reflexionar sobre aspectos de la historia del arte que a menudo pasan inadvertidos, una obra aclamada como un gran hito artístico de su tiempo, jaleada en la prensa, multiplicada en estampas, celebrada en canciones y poemas, esta pintura de historia también sirvió como artefacto político.
En el cuadro, un grupo de figuras famélicas rechaza "heroicamente" el pan ofrecido por soldados franceses. Esta acción se presenta como una alegoría de la "constancia española" y una narrativa de "fidelidad incondicional al absolutismo" reestablecido por Fernando VII, tras su regreso del exilio en Francia. La inscripción "NADA SIN FERNANDO" grabada en una de las pilastras de la escena, reforzaba esta carga propagandística y convertía una calamidad reciente en un instrumento de legitimación para el monarca. Maldito sea.
En el cuadro, un grupo de figuras famélicas rechaza "heroicamente" el pan ofrecido por soldados franceses. Esta acción se presenta como una alegoría de la "constancia española" y una narrativa de "fidelidad incondicional al absolutismo" reestablecido por Fernando VII, tras su regreso del exilio en Francia. La inscripción "NADA SIN FERNANDO" grabada en una de las pilastras de la escena, reforzaba esta carga propagandística y convertía una calamidad reciente en un instrumento de legitimación para el monarca. Maldito sea.