18 de julio. Franco convirtió ese día, fecha del inicio del golpe de Estado, en fiesta nacional. Año tras año, se sucedían desfiles militares, misas, folklore, y una paga extra a los trabajadores, “la extra del 18 de julio”. Poca alegría, sin embargo, cuando la atan las cuerdas del silencio impuesto. Y así década tras década, hasta los setenta, cuando el dictador murió. Dejaron enorme poso.
En la semana del 18 de julio, de rememoraciones franquistas, estamos padeciendo en este país un sprint glorioso. Altos tribunales españoles compitiendo con el de Justicia de la Unión Europea para, tras recibir un sonoro sopapo por la que armaron contra la Ley de Amnistía, demostrar que, aquí, la justicia se imparte a su modo. El Supremo español ha recibido un suspenso histórico del Tribunal Superior de Justicia de la UE. Viene a avalar la sensación de una mayoría notable de españoles que creen que la justicia española está politizada y que no es igual para todos. No ver esto, por cierto, indicaría un grave problema de percepción. Hasta se manifestaron con sus togas y puñetas muchos de ellos.
Noventa años de aquel aciago día que torció la historia de España, y que nunca limpió lo que tenía que limpiar. ¿De verdad es imposible parar los golpes? ¿Seguro que pueden más, siendo menos?
Un país que funciona en sus cifras económicas mejor que con gobiernos anteriores, con más inversión social y con aciertos como la ley de amnistía.
¿Hay derecho a lo que el clan golpista nos está haciendo padecer a toda la sociedad?
¿No será cuestión ¡de una vez! de hacer algo más que quejarse o aguantar? Décadas de irrecuperables daños derramados no pueden saldarse con inacción, críticas a lo que no se hizo o no se denunció.
Cada vez es más ajustado a la realidad el “ahora o nunca”.
Un humorista encarcelado por la denuncia de “Abogados cristianos”, un alcalde de Vox que provoca presuntamente un incendio en La Mierla (Guadalajara) que, en la tarde de este viernes, había arrasado ya 2.000 hectáreas y obligado a evacuar a 11 pueblos. La Andalucía de Moreno Bonilla que coloca en su gobierno a un ex candidato de Falange que no “cree” ni en las autonomías. Feijóo y Ayuso luchando por hundir al gobierno de España, sin pausa. Y los medios “informativos” de la capital sin mencionar siquiera en portada el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la UE.
¿Qué más hay que esperar?
Noventa años de aquel aciago día que torció la historia de España, y que nunca limpió lo que tenía que limpiar. ¿De verdad es imposible parar los golpes? ¿Seguro que pueden más, siendo menos?
Un país que funciona en sus cifras económicas mejor que con gobiernos anteriores, con más inversión social y con aciertos como la ley de amnistía.
¿Hay derecho a lo que el clan golpista nos está haciendo padecer a toda la sociedad?
¿No será cuestión ¡de una vez! de hacer algo más que quejarse o aguantar? Décadas de irrecuperables daños derramados no pueden saldarse con inacción, críticas a lo que no se hizo o no se denunció.
Cada vez es más ajustado a la realidad el “ahora o nunca”.
Un humorista encarcelado por la denuncia de “Abogados cristianos”, un alcalde de Vox que provoca presuntamente un incendio en La Mierla (Guadalajara) que, en la tarde de este viernes, había arrasado ya 2.000 hectáreas y obligado a evacuar a 11 pueblos. La Andalucía de Moreno Bonilla que coloca en su gobierno a un ex candidato de Falange que no “cree” ni en las autonomías. Feijóo y Ayuso luchando por hundir al gobierno de España, sin pausa. Y los medios “informativos” de la capital sin mencionar siquiera en portada el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la UE.
¿Qué más hay que esperar?