
(Luis Ángel Gómez) elcorreo.com/aste-nagusia-bilbao/luis-gomez/lEl picador, las banderillas, la ejecución final. Algo primitivo. Una salvajada. La bestia que parecía indestructible pasa las de Caín y termina vomitando sangre. No encuentro argumentos contra las tesis de los animalistas. Supongo que este espectáculo no está muy de acuerdo con los tiempos, que no encaja. No me extrañaría que estuviese próximo a desaparecer.
Entiendo que el rechazo cada vez más mayoritario a este espectáculo no tiene tanto que ver con el maltrato y asesinato de animales, en el que se basa nuestra alimentación, nuestra civilización y hasta nuestra especie, como con el hecho de convertirlo en eso, en un espectáculo. Totalmente de acuerdo. Bueno, no sé.
Porque esa violencia, esa crueldad, esa lucha entre el animal y el hombre tiene algo de ancestral, un magnetismo parecido al de los desastres naturales, que no podemos dejar de mirarlos cuando los ponen por la tele.
A ver, entiendo que las personas poco familiarizadas con las complejidades del espíritu humano y su carácter contradictorio vean todo esto aberrante. Y seguramente tengan razón.
Aunque igual no, porque Lorca decía que la de los toros es la fiesta más culta del mundo y le gustaba lo que él llamaba su riqueza poética. Yo no lo veo, la verdad. Pero no voy a enmendarle la plana al poeta en materia poética.
En fin. Que aún no estoy muy seguro de qué pensar.