España es un país mayoritariamente secularizado y con un Estado aconfesional. Al menos, en teoría, aunque hasta ahora,
ningún gobierno de los teóricamente progresistas, obviamente aun menos los otros, se haya atrevido a poner a esa multinacional religiosa en su sitio.
Según el barómetro del CIS de marzo de 2026, apenas el 16,2% de los españoles se declara católico practicante. Hay otro 36,6% que se declara católico, pero no practicante. El 44,8% restante somos ateos, agnósticos, indiferentes o creyentes de otra religión.
Frente a esa España, el dispositivo mediático de esta semana resulta chocante. Horas y horas de televisión pública en directo, con narrativas bordeando a veces lo confesional y decisiones tan relevantes como la supresión del informativo de RTVE la noche del sábado. La actualidad sucumbió ante el papa.
Pero, me pregunto: ¿A qué viene tanta atención mediática, la mayor parte de ella claramente militante a favor de una figura como el jefe del Estado Vaticano?
Hay quien defiende la teoría de que una visita papal no es un acontecimiento estrictamente religioso en absoluto, sino un acontecimiento cultural y social de enorme envergadura. Por otra parte, además, RTVE te argumenta con el aumento de su "share" con motivo de las retransmisiones de la visita. Hay quien relaciona la España de hoy con la religión vicaria, es decir, una mayoría que ya no practica y delega esa práctica en una minoría activa, y sigue aprobando que la iglesia esté ahí para los grandes rituales colectivos. Quien no va a misa puede sintonizar la visita papal porque reconoce en el papa un guardián de una memoria compartida, no porque busque orientación espiritual. Lo que en teoría es un hecho religioso y diplomático se codifica como espectáculo mediático mediante recursos técnicos, narrativos y comerciales. Pero habría que recordar que la obligación de los medios de comunicación públicos es informar, no hacer propaganda religiosa.
infolibre.es/fernando-varela/espectaculo-fe-medios-vuelcan-visita-papal
ningún gobierno de los teóricamente progresistas, obviamente aun menos los otros, se haya atrevido a poner a esa multinacional religiosa en su sitio.
Según el barómetro del CIS de marzo de 2026, apenas el 16,2% de los españoles se declara católico practicante. Hay otro 36,6% que se declara católico, pero no practicante. El 44,8% restante somos ateos, agnósticos, indiferentes o creyentes de otra religión.
Frente a esa España, el dispositivo mediático de esta semana resulta chocante. Horas y horas de televisión pública en directo, con narrativas bordeando a veces lo confesional y decisiones tan relevantes como la supresión del informativo de RTVE la noche del sábado. La actualidad sucumbió ante el papa.
Pero, me pregunto: ¿A qué viene tanta atención mediática, la mayor parte de ella claramente militante a favor de una figura como el jefe del Estado Vaticano?
Hay quien defiende la teoría de que una visita papal no es un acontecimiento estrictamente religioso en absoluto, sino un acontecimiento cultural y social de enorme envergadura. Por otra parte, además, RTVE te argumenta con el aumento de su "share" con motivo de las retransmisiones de la visita. Hay quien relaciona la España de hoy con la religión vicaria, es decir, una mayoría que ya no practica y delega esa práctica en una minoría activa, y sigue aprobando que la iglesia esté ahí para los grandes rituales colectivos. Quien no va a misa puede sintonizar la visita papal porque reconoce en el papa un guardián de una memoria compartida, no porque busque orientación espiritual. Lo que en teoría es un hecho religioso y diplomático se codifica como espectáculo mediático mediante recursos técnicos, narrativos y comerciales. Pero habría que recordar que la obligación de los medios de comunicación públicos es informar, no hacer propaganda religiosa.
infolibre.es/fernando-varela/espectaculo-fe-medios-vuelcan-visita-papal
