Mientras su hijo acapara milagros y su marido se lleva los méritos del silencio, ella —la MADRE— queda reducida a un adorno piadoso. Pero eso se acabó. En esta comedia celestial, la Virgen pide cita con el psicólogo. Porque hasta lo divino necesita terapia. Y 2000 años son muchos años..
Ella sólo sueña con bajarse del pedestal y bailar frenéticamente por Rita Pavone, porque ya le toca, ¿no?
En esta comedia irreverente y luminosa, la Virgen del Rocío decide enfrentarse a sus traumas divinos y humanos y revisitar su papel en ese gran best seller patriarcal llamado Biblia. Un viaje entre lo místico y lo mundano, donde los ángeles no saben gestionar emociones, los santos no entienden de género, las otras vírgenes se pelean por la custodia compartida y Dios, bueno… Dios tiene asuntos pendientes.
La Virgen del Rocío se aparece porque se lo ha dicho su psicóloga viene a romper estampitas, repensar dogmas y, de paso, reclamar otra versión de la historia. Ella no es solo la madre eterna, la esposa intachable o la cuidadora incansable. Es mucho más.
Gemma Martínez y Vito Rogado, encarnan a la virgen y su devota, en una conversación lúcida y humana sobre las nuevas formas de venerar. ¿Es este un mundo que necesita fe? ¿Está el mundo lleno de devotos ciegos?