alcanzar un acuerdo global para la inclusión de Podemos
en la coalición de todas las izquierdas del Estado
que concurrirán a las elecciones generales del 29 de noviembre.
Ni Podemos ni algunas fuerzas nacionalistas
han sido capaces de reconocer la excepcionalidad del momento.
No han querido aceptar la propuesta de unidad de listas
para no desperdiciar ningún voto progresista.
Sin duda, están en su derecho.
Pero una vez cerrada la etapa de negociaciones
hay que concentrarse en la campaña electoral.
Es el momento de pasar de pantalla.
Hay un objetivo que conseguir
y a eso hay que dedicarse estos 42 días.
Lo que no ha sido del todo posible en el Congreso
parece que sí se ha conseguido en el Senado con el PSOE.
Una excelente iniciativa y un buen ejemplo para el futuro.
Objetivo: Amargarles la noche del 29 al dúo Feijóo y Abascal.










