Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.
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lunes, 4 de marzo de 2024

Si tenemos paternidad y maternidad, ...
¿por qué no lanzarnos a usar "abuelidad"?

 Ser longevo no significa ser abuelo, pero para ser abuelo, sobre todo hoy, hay que tener una edad. 

No hay palabra en el diccionario de la RAE con la que podamos referirnos a la condición de los abuelos. 

El Diccionario del Español Actual sí que registra abuelez. Pero Lola Pons, el otro día, en la SER, puso sobre la mesa una que le había propuesto un cardiólogo, Manuel de los Reyes: abuelidad.

Y, en mi opinión, es una buena propuesta. Es más suave que abuelez y menos complicada que abuelitud, que también podría ser, a semejanza de juventud o senectud, por ejemplo. 

Abuelidad está bien construida, con ese sufijo, -dad, que indica la condición de lo que nombra la palabra raíz. Y además completaría una familia de palabras referidas a otros miembros de la familia.
Si tenemos paternidad y maternidad, fraternidad, sororidad y hermandad, ¿por qué no lanzarnos a usar abuelidad? 

Estas cosas, ya sabemos, no se imponen.
Pero si los abuelos y abuelas se empeñan en usarla no dudo de que la RAE, en donde no faltan abuelos, acabará bendiciéndola.



jueves, 9 de marzo de 2023

"Sólo o solo",
o simplemente "solo".

Hasta ahora, según la RAE, la tilde diacrítica servía para diferenciar dos palabras que se escriben igual, siempre y cuando una sea tónica y la otra átona
(ejemplo: dé y de).

En el caso de solo, su tilde no estaba justificada, ya que ambos términos son tónicos. Así que hasta ahora, si querías escribir correctamente, 
nunca debías tildar la palabra solo. O dicho mas correctamente, no era necesario hacerlo.

Yo soy anti tilde en el "solo" por una razón muy simple: esta tilde requiere conocimientos gramaticales del español, es decir, es una tilde elitista, y el español es una lengua universal, una lengua que requiere que se le aligere de rémoras aristocratizantes. Siempre con García Márquez, que ya lo señaló.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Se puede ser vasco sin ser euskaldun.
Y se puede ser euskaldun sin ser vasco.
Resulta ridículo a estas alturas cuestionarlo.
Pero a ambos les interesa mantener la "tensión"..

 Parece que cuando no hay noticias hay que crearlas.
Cuando no se sabe con qué motivo "rasgarse las vestiduras",
se revuelven las palabras y las interpretaciones.
Lo digo por el PP y sus adláteres.

Cuando lo que ha dicho Urkullu y lo dice el Estatuto
("vasco es todo aquel que vive en Euskadi" )
es tan obvio que nadie lo discute,
resulta ridículo señalar que
"el euskera es lo que nos hace vascos".

Algo ridículo y quiero creer, y creo
reponde a una mala traducción.

El saber euskera te convierte en vascoparlante.
Y vascoparlante puede ser una persona que vive en Euskadi,
o que viva en Noruega.
Casos así, haberlos haylos.

El problema surge cuando al hablar se mezclan los idiomas.
Para enredar. Para permitir dobles interpretaciones.
Para mantener sus chiringuitos tensos y enfrentados.
Ambos llevan décadas jugando a eso.
Quizas sería bueno en ambos casos
una alternativa que no busque tensión y enfrentamiento.


sábado, 20 de noviembre de 2021

Ni “Patria o Muerte” ni “Patria y Vida”.
Para mí, mejor "Humanidad y Vida".
Lo que en español de España sería:
No más mentiras en las fachadas de los cuarteles.
No más "Todo por la patria".
No más "Soy soldado de la muerte".

El grito de libertad de los cubanos sonó con fuerza en la noche de
los 
Grammy Latinos 
El himno del rechazo al régimen en Cuba ganó el premio a la mejor canción urbana y canción del año, una de las categorías más importantes, y de esta manera, Cuba tuvo una presencia predominante en la entrega de los premios de la industria en Las Vegas. El lugar también es muy simbólico.
Patria y vida
(
 Humanidad y Vida hubiera quedado más bonito).
En España muchos saltan de alegría por el premio a una canción anticastrista.
Y el lema de la canción gusta.

Y, lamentablemente, no recuerdo a niguno de los que han festejado el título de la canción recordar el eslogan que cubre todas las entradas a los cuartelillos de la Guardia Civil ni rasgarse las vestiduras cuando los habituales al paseillo de una cabra en desfiles militares, cantan a voz en grito canciones con letras tan horribles como "soy soldado de la muerte".
Menos patria y menos muerte,
Menos sangre y menos soldado,
Menos cinismo y más sinceridad.
Más paz y amor.

jueves, 15 de julio de 2021

Hay que dejar la lengua y las lenguas en paz.
En ellas manda la colectividad.
Si los ciudadanos son los depositarios de la soberanía política,
los hablantes son los de la lingüística

El otro día, hablando en el idioma de Cervantes sobre la provincia catalana sin vistas al mar, me corrigió un oyente diciéndome que se decía Lleida y no Lérida, que eso era cosa de "españolazos". Simplemente le sonreí.

Cuando hablamos o escribimos debemos procurar mantener separadas, primero las ideologías políticas, y además, las lenguas que conozcamos y saber utilizar o la una o la otra. Esto es signo de un grado de bilingüismo más equilibrado; y, por consiguiente, da una imagen más positiva del locutor. No hacerlo así, y mezclarlo todo suele ser ejemplo de gente incapaz de aprender un idioma, por diferentes motivos, y para "autojustificarse lingüística y políticamente" los mezcla para intentar aparentar conocimiento de ambos. Práctica muy frecuente en mi entorno.

Por eso, si utilizo el español y me refiero a la capital del Reino de los Belgas, hablaré de Bruselas y no de Bruxelles; o si me refiero de la capital del Reino Unido, hablaré de Londres y no de London; o si me refiero a la región francesa donde se encuentra una de las sedes del Parlamento Europeo, hablaré de Alsacia y de Estrasburgo y no de Alsace y de Strasbourg. Y así multitud de ejemplos: Nueva York, Moscú, Pekín, ...

Del mismo modo, cuando se usa el español, hay que utilizar los topónimos tradicionales en español y decir Gerona, Lérida, Orense, La Coruña, Guipúzcoa, … y no, como pretenden los maestros Ciruela de la casta política, GironaLleida, Ourense, A Coruña, o Gipuzkoa, … Y éstos son sólo algunos ejemplos.

Por otro lado, desde el punto de vista del funcionamiento del lenguaje, hay que insistir en el hecho de que el uso de las lenguas es uno de los lugares donde el poder del pueblo y, por lo tanto, la auténtica democracia directa son una realidad tangible. En efecto, una lengua es y será lo que deciden, con el uso oral o escrito, los usuarios de la misma: los locutores. Ni la Real Academia Española (RAE), ni los indocumentados maestros Ciruela de la casta política, aún menos, pueden prescribirnos cómo debemos hablar o escribir. En el campo lingüístico los ciudadanos-locutores son auténticos soberanos e imponen su ley: los usos lingüísticos.

Por lo tanto, si la RAE, ese conclave de sibaritas del lenguaje, no puede imponer los usos del español, con menor motivo podrán hacerlo los maestros Ciruela de la casta política. Como decía el lingüista y también académico E. Alarcos-Llorach, “hay que dejar la lengua y las lenguas en paz. En ellas manda la colectividad. Si los ciudadanos son los depositarios de la soberanía política, los hablantes son los de la lingüística”. Por su lado, el también académico y lingüista Gregorio Salvador, no se cansaba de repetir que “las academias son como los notarios […], que sólo dan fe de que tal cosa se dice así en tal nivel de uso”.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Felipe, no dejes para mañana, lo que puedas aclarar hoy

En relación a ese grupete de jubilados aficionados al uso del WhatsApp, lo único nuevo es que los abajo firmantes se presentan a sí mismos como militares con su rango correspondiente.
¿Os imagináis a un grupo de docentes jubilados autoproclamándose directores de instituto, Jefas de Estudio o responsables TIC del centro tal o cual?


Estos lamentables viejillos aunque están jubilados, le escriben al jefe del Estado y se muestran dispuestos a perder la vida por la salvación de su España.
Que la pierdan, si quieren, pero sin meter ruido y sin salpicar a ningún demócrata, please.

No es poco, es muy inquietante. Pero el lenguaje utilizado —más allá de la disposición de un exgeneral a fusilar a 26 millones de españoles, que tampoco es poco, es gravísimo— es el mismo que el que usa Vox a diario y similar a aquel al que echa mano el PP cada vez que se le olvida su giro al centro.

Han encendido la nostalgia franquista
 y el ánimo golpista de esa ultraderecha castrense casposa y han tratado de involucrar al rey. 

Por todo el monarca debe aprovechar el momento para zafarse del abrazo de la extrema derecha, que intenta patrimonializarlo.
Lo puede hacer el 24 de diciembre, el 6 de enero o ya.
Y yo en este caso aplicaría ese refrán que dice 
"no dejes para mañana, lo que puedas aclarar hoy".


sábado, 21 de noviembre de 2020

La pornocultura, esa que está centrada en calibrar a ver quién tiene la lengua más grande.

blogs.publico.es

Yo creo que para criticar con fundamento una ley de educación, es necesario aparentar al menos un poquito de educación. Y de eso nunca ha ido sobrada nuestra derechita mediática, callejera y parlamentaria.
Lo estamos viviendo estos días con la ley Celaá, que al parecer va a provocar que los niños de Badajoz y de Almería, dentro de muy pocos años, solo se puedan comunicar en vasco, catalán, gallego y bable. El español está en peligro. Si no detenemos a este gobierno judeomasónico, dentro de nada los 600 millones de hablantes del español que hay en el mundo no podrán volver a comunicar nunca con nadie.
Los mismos que defienden con tanto ahínco el español cuando no gobiernan, son los que recortan en educación y cultura, los que niegan la gratuidad de los libros de texto, los que se resisten a que los niños estudien historia más acá del falso mito don Pelayo.
Uno de los argumentos más divertidos que utiliza esta gentecilla es que el español se habla en todo el mundo y, por ejemplo, el gallego no. Es la pornocultura, centrada en calibrar a ver quién tiene la lengua más grande. Y las más grandes lenguas, incluso en el cunilingüis, solo son útiles si sabes utilizarlas. Y no es el caso de estos señores.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Unamuno, la peli, la España de ayer, la España de hoy.

La película reconstruye los últimos meses de vida del filósofo y novelista, rector de la Universidad de Salamanca, desde el golpe de Estado de Franco, hasta su muerte en diciembre de 1936. 

Unamuno posee unos férreos principios, pero duda. Recordemos que "dudar es de sabios" y, normalmente, los que presumen de ideas inamovibles suelen ser "ovejas de mentes sencillas", la "virtud" de nuestro filósofo, tanto entonces como en los tiempos que corren está muy mal visto.

Si hacemos una comparativa con los tiempos actuales, podríamos concluir que en 83 años parecería que en España no nos hemos movido ni un milímetro. No digo que haya un ambiente prebélico, pero sí que no hemos cambiado casi nada. Y ahora vamos a elecciones. Seguimos observando a los "pajas mentales" por un lado con argumentos razonables en temas concretos y los que ante su incapacidad mental para debatir y rebatir, responden con el "Viva España" o "Gora Euskadi" correspondiente, simple y sin argumentos. Tal como declara Karra Lejarralde en su campaña promocional en algún diario: "¿Sabes lo que somos los españoles? Raritos de cojones".

Él apostaba por el procedimiento prueba-error, con lo que le gustaba equivocarse para aprender. Y, sobre todo, que amaba subvertir, tocar los cojones". Eso, en la militancia política de los grandes partidos de entonces y de ahora está muy mal visto.

En el enfrentamiento final en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, entre un Millán-Astray deseoso de venganza y arropado por el poder y por la horda de falangistas y legionarios que lo rodean y un Unamuno que alza la voz ante la barbarie, en su "Viva la muerte; es decir, muera la vida" y, por descontado, en su "Venceréis, pero no convenceréis" vive el espíritu de una película que sugiere que nos miremos a nosotros mismos, tantas décadas después, para que juzguemos los muchos o los escasos avances obtenidos. O que queramos empezar a conseguir.

Recomiendo su visión y un cine fórum posterior entre amigos. A ver si se es capaz de comentar y discutir sin enfadarse.

sábado, 7 de septiembre de 2019

El lenguaje tabernario y la política.

lavanguardia.com/opinion/estilo-tabernario
Se diría que los conservadores británicos han perdido la educación, olvidándose de que estudiaron en los mejores colegios privados. 
Escuchar al primer ministro en la Cámara de los Comunes calificar al jefe de la oposición de “gallina” o “amigo de Caracas” y considerar sus propuestas económicas como “una mierda y un fracaso” resulta un lenguaje tabernario, absolutamente impropio. 
El sarcasmo requiere de la inteligencia, mientras que el insulto resulta una muestra de impotencia ***.

Algunos políticos piensan que soltar tacos e injuriar es una demostración de fortaleza, cuando resulta todo lo contrario. vimos a Johnson perder los nervios y su lenguaje tabernario puso de manifiesto su impotencia por no saber imponer su Brexit duro.
Abandonado por una parte de sus diputados, sólo se le ha ocurrido echarlos del partido. Algo que Theresa May no hizo con él cuando le negó las veces que hizo falta por intentar una salida ordenada de la UE.

***  ***  ***  ***  ***  ***  ***  ***  ***  ***
Una de las discusiones más conocidas enfrentó a la laborista Bessi Braddock con Winston Churchill en 1946, aunque fue al concluir el plenario.
Ella le espetó: “Winston, usted está borracho, y lo que es más, está asquerosamente borracho”.
Churchill le respondió: “Bessie, querida, usted es fea, y lo que es más, es asquerosamente fea. Pero mañana yo estaré sobrio y usted seguirá siendo asquerosamente fea”.

domingo, 11 de febrero de 2018

Portavoz o portavoza


Parece que a algunas personas les aterroriza los cambios. No me extraña en su posición. Y sueltan a sus "corresponsales" por las teles para que se rasguen las vestiduras por semejante agravio a la lengua común. Y es que la situación no está para bromas. No vaya a ser que empecemos cambiando palabras y terminemos modificando también flujos económicos. Eso sí que les resultaría imperdonable.

Volviendo a la nueva sugerencia, reconozco que a mí también me ha sonado raro oír por primera vez la palabra "portavoza", y habitualmente no la uso, porque todos somos "victimas" o "resultado" de nuestra educación, pero evidentemente, no lo descarto en un futuro.

El lenguaje tiene una connotación política innegable. Lo recordaba ayer con la palabra "fácil", y hay otras como "zorra, perra, loba, gallina, pública, verdulera, fulana, sargenta, mujerzuela", y tantas otras, que no hacen más que confirmarlo.

Las palabras "abogada" o  "médica" sonaban raro hace no mucho y ahora están aceptadas por los hablantes, que es lo importante. Y es que, a la vista está que determinadas palabras que recogen ambos géneros, dichas solo en masculino, favorecen la invisibilidad de las mujeres.


La mujer que ha destapado la palabra "portavoza", ha señalado que a veces desdoblando el lenguaje, aunque no suene muy correcto, se puede avanzar en la igualdad. Y es que si hacemos un esfuerzo por desdoblar el lenguaje o usar términos de forma inclusiva facilitamos el camino.

A lo mejor el problema es que el meollo lingüístico reside en que la palabra 'portavoz' no es igual a otros términos ya feminizados como 'arquitecto'. 

En cualquier caso, crear palabras nuevas está en la naturaleza misma del idioma y en la capacidad lingüística de sus hablantes. Todos creamos palabras nuevas constantemente. Algunas sobreviven y otras no. Como la vida misma.

Por todo ello, ni me rasgo las vestiduras, ni creo que sea algo que requiera los titulares y tiempos en los informativos que se le está dando.



sábado, 20 de mayo de 2017

Clase Valiente. El documental.


La realidad cambia en función de las palabras que utilizamos para definirla.
Clase valiente es un experimento social que explora el impacto del lenguaje en nuestra forma de entender el mundo.

La intención de este documental es explicar los mecanismos del lenguaje y discurso político para contribuir a una sociedad más preparada y apoderada ante la manipulación. 
Por eso los promotores de la idea quieren llegar lo más lejos posible y que todo el mundo tenga la oportunidad de ver Clase valiente.