Los fuegos mexicanos han ofrecido un espectáculo
donde sobresalido el uso de los colores
característicos a la cultura azteca.
Rojos, verdes, blancos y unos azules muy llamativos.
La traca final, con una luna siempre presente y visible,
por su intensidad y por el estruendo,
no ha fallado al público bilbaíno.
«En mi hambre mando yo».
Trump (pagar por voto si los republicanos conservan el Congreso en noviembre)
pretende comprar la dignidad de los más humildes’.
Ojalá le den una lección.