La polémica para él es, en el fondo, una disputa competencial sobre hasta dónde llega la jurisdicción y las tareas que puede llevar a cabo la Policía Nacional y la Guardia Civil en Euskadi, y no si gente que se cree con el derecho a decidir cómo hemos de ir vestidos y a quienes tenemos que aplaudir o no, debe ser detenida, acusada y, en su cado, penada por un juez.
Vamos que algo así como decir que a mis nazis no me los toquéis, que son míos, y ya los detendré yo cuando lo considere oportuno.
Pues no Zubiria, no.













