| Berna González Harbour en El País |
Ocurrió cuando resucitó al frente del PSOE (2017). Cuando ganó la primera moción de censura de la democracia (2018). Y después, en 2023, cuando los errores de Feijóo y los pactos con Vox tras el triunfo del PP en las municipales y autonómicas asustaron a muchos y acabaron colocando a los pies de Sánchez la marea necesaria para una investidura. Entonces, aprovechó el shock de esa victoria para adelantar elecciones y sobrevivió. Hoy, de nuevo, huele a oportunidad.
La decisión de Junts de tumbar los decretos de emergencia sobre la vivienda deja la debilidad del Gobierno en total evidencia, pero también le regala un relato, una causa, una ocasión única para resucitar y recibir medidas salvavidas.
Los decretos de la vivienda no iban a conseguir poner en marcha la ingente cantidad de pisos de protección pública que hacen falta. Ni solucionar el problema de la vivienda, que ha crecido bajo la coalición de izquierdas. Pero es ya una bandera, el discurso que el Gobierno necesitaba para marcar una línea más fácil de vender.
Las encuestas predicen el triunfo de la derecha, pero, mientras las agujas del reloj se van acelerando, mientras Junts ayuda y el alcalde de Madrid hace el ridículo con el cuchillo con humus de la acampada de Sol, la balanza puede volver a inclinarse hacia el lado de Ferraz.
¡Ojalá así sea!
¡Ojalá así sea!
