«Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste.
Así que suelta amarras. Aléjate del puerto seguro. Aprovecha los vientos favorables para desplegar tus velas.
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viernes, 9 de octubre de 2026

¿Qué hacer cuando tus cartas son tan escasas
y los bárbaros están a las puertas?

eldiario.es/opinion/alberto-garzon

 La mayoría de los partidos que forman la izquierda comparten el 90% del programa político, de modo que si, como decía Julio Anguita, nos atenemos a tal criterio, el acuerdo debería ser relativamente fácil. Y si esto en la práctica no es así es porque intervienen otros factores; factores que hacen mucho más complejo lo aparentemente fácil.
El principal factor de distorsión, aunque parezca una perogrullada, es que la política la hacen las personas. E incluso cuando nos juntamos con gente que, como nosotros, quiere cambiar el mundo, e incluso cuando compartimos casi toda la cosmovisión y los planes de futuro, de un modo u otro al final acaban emergiendo diferencias aparentemente insalvables.
Tan rápido como la política se convirtió en un atractivo y una esperanza para decenas de miles de personas, y atrajo a la primera línea a muchas de las mejores mentes de este país, pronto se convirtió también en una máquina de moler humanos que fue malogrando y expulsando a toda esa materia prima y su frescura original.
En estos días en los que circulan muchos rumores sobre cómo articular una candidatura del Frente Amplio, no es fácil encontrar a alguien con una idea genial pero sí es sencillísimo encontrar a miles de personas con críticas destructivas ante cualquier posibilidad: ese o esa sería el peor candidato del mundo y no votaré si tal cosa se aprueba; aquel dijo tal cosa hace cien años y para mí eso es una línea roja; ese otro es aún peor porque es un pusilánime o, peor, un traidor porque no insultó lo suficiente a los malos; pero este de aquí es casi peor, porque no es de mi partido; etc.
Muchos nos preguntamos qué hacer cuando tus cartas son tan escasas y los bárbaros están a las puertas.
La unidad parece una respuesta evidente.