La docencia supone actualmente todo un reto, la ser una profesión apasionante y con una enorme responsabilidad, al tener en sus manos la formación y el futuro de decenas de alumnos.
Varios son los retos fundamentales:
La presencia de las pantallas y las nuevas tecnologías debe estar equilibrada y adaptada a las necesidades de cada materia. Reivindico especialmente el valor de la escritura y de la lectura de textos "extensos" y aquellas actividades que favorecen la concentración y la reflexión.
El profesorado debe de ser una autoridad clara y rotunda en el aula, y al día de hoy, no recibe todo el respaldo que necesita, y aunque sea cierto que son muchas las familias que apoyan diariamente la labor de los docentes, las otras, las que no, meten más ruido y distorsionan claramente el sistema sin que la Administración apenas actúe apoyando a sus trabajadores.
El trabajo tiene que ser de conjunto, considerando fundamental educar a los jóvenes no solo en conocimientos, sino también en valores, responsabilidad y conciencia crítica.
En definitiva, el Día Mundial del Docente debe poner de relieve una realidad educativa en transformación, en la que el profesorado afronta nuevos desafíos tecnológicos y sociales sin perder de vista una de sus funciones esenciales: enseñar, acompañar y formar a las nuevas generaciones.
Y no puedo terminar sin denunciar el desprecio del Gobierno Vasco a los docentes jubilados de Adostuz. Hoy dirán palabras grandilocuentes pero su compromiso con los trabajadores de la enseñanza pública vasca queda al desnudo con su insistencia en mirar para otro lado cuándo se les recuerda los compromisos que adquirieron.