| El juez Juan Carlos Peinado camina en los alrededores de los juzgados de Plaza de Castilla en Madrid, en diciembre de 2025. Andrea Comas elpais.com/espana//peinado-como-sintoma Manuel Cancio Meliá |
El "Sr. Peinado", ese miembro del poder judicial que abusa reiteradamente de su poder en una instrucción, ignorando groseramente la Ley y sacando los pies del tiesto en múltiples ocasiones, es una fuente de riesgo cualificado para el respeto al poder judicial.
La instrucción referida a las actividades académicas de la esposa del presidente del Gobierno ha terminado como comenzó: fatal. Fatal en forma y fondo.
En cuanto a la forma, reincidiendo en su último auto en expresiones estrambóticas indignas de quien viste la toga judicial, y con una redacción errática inasumible en una resolución judicial.
En cuanto al fondo, como han indicado muy diversas voces conocedoras del ordenamiento penal, también fatal: lo hallado por el juez de instrucción es puro humo.
En cuanto a la forma, reincidiendo en su último auto en expresiones estrambóticas indignas de quien viste la toga judicial, y con una redacción errática inasumible en una resolución judicial.
En cuanto al fondo, como han indicado muy diversas voces conocedoras del ordenamiento penal, también fatal: lo hallado por el juez de instrucción es puro humo.
La factura de esta actitud, a cambio del plato de lentejas de desgastar al Gobierno, la va a pagar toda la ciudadanía: si se deja actuar libremente a un instructor tan desorientado, el daño reputacional es para todo el poder judicial, incluyendo a esa gran mayoría de sus integrantes que cumple todos los días con esfuerzo, imparcialidad y plena dignidad su tarea constitucional.