Las 17 horas del 17 de julio de 1936 fue el momento exacto determinado por el general José Mola para que las unidades militares del ejército español en África comenzasen una sublevación contra el gobierno de la República.
Otras fuentes, sin embargo, contradicen el dato y apuntan a que el momento elegido era el sábado 18, pero se adelantó para evitar la detención de los sublevados en Melilla que habían sido descubiertos.
Mola fue el encargado de trazar el plan en el que estaban involucrados otros generales como Franco, Queipo de Llano, Fanjul o Saliquet, y al frente del cuál se iba a situar el general Sanjurjo, en el exilio en Portugal desde el intento de golpe de estado que encabezó en 1932.
La sublevación de las distintas guarniciones involucradas sería escalonada: las primeras, como hemos dicho, serían las africanas, a las que seguirían el resto.
El día 19 de julio, el general Francisco Franco llega a Tetuán -capital entonces del Protectorado español de Marruecos- a bordo del Dragon Rapide y de allí a Ceuta para ponerse al frente de los sublevados.
El resto es ya de todos conocido, pero todavía muy diferentemente interpretado. Y ni esta superado, ni suficientemente condenado, ni reconocido por todos los que se autoproclaman demócratas.
Otras fuentes, sin embargo, contradicen el dato y apuntan a que el momento elegido era el sábado 18, pero se adelantó para evitar la detención de los sublevados en Melilla que habían sido descubiertos.
Mola fue el encargado de trazar el plan en el que estaban involucrados otros generales como Franco, Queipo de Llano, Fanjul o Saliquet, y al frente del cuál se iba a situar el general Sanjurjo, en el exilio en Portugal desde el intento de golpe de estado que encabezó en 1932.
La sublevación de las distintas guarniciones involucradas sería escalonada: las primeras, como hemos dicho, serían las africanas, a las que seguirían el resto.
El día 19 de julio, el general Francisco Franco llega a Tetuán -capital entonces del Protectorado español de Marruecos- a bordo del Dragon Rapide y de allí a Ceuta para ponerse al frente de los sublevados.
El resto es ya de todos conocido, pero todavía muy diferentemente interpretado. Y ni esta superado, ni suficientemente condenado, ni reconocido por todos los que se autoproclaman demócratas.