Hoy acaba el curso escolar y anima a realizar ciertas reflexiones. El uso de las nuevas tecnologías en las aulas sería una de ellas.
La incorporación de dispositivos digitales en la enseñanza se presentó como una herramienta capaz de modernizar el aprendizaje y adaptarlo a los nuevos tiempos. Y, sin duda, así lo es. Y al día de hoy es una herramienta que deben de conocer todo el alumnado para poder utilizarla en su vida posterior.
Sin embargo, diversos estudios han advertido de que un uso excesivo de las pantallas puede afectar a la capacidad de concentración, a la comprensión lectora y al desarrollo de habilidades sociales. Como casi todo en la vida. Casi todos los grandes inventos de la humanidad, usados de manera inadecuada, pueden producir grandes trastornos, desde la dinamita hasta las redes sociales.
La tecnología debe ser un recurso al servicio de la educación, no un fin en sí misma. Reducir su presencia en las aulas no significa dar la espalda al progreso. Totalmente de acuerdo si no se acompaña con frases trogloditas como "volvamos a la tiza", por lo que implican de rechazo a la novedad y a la adaptación a las nuevas realidades.
Significa reconocer que el aprendizaje también necesita espacios para la lectura en papel, la escritura manual, el diálogo directo y la reflexión sin distracciones. Sin duda. Amén.
La incorporación de dispositivos digitales en la enseñanza se presentó como una herramienta capaz de modernizar el aprendizaje y adaptarlo a los nuevos tiempos. Y, sin duda, así lo es. Y al día de hoy es una herramienta que deben de conocer todo el alumnado para poder utilizarla en su vida posterior.
Sin embargo, diversos estudios han advertido de que un uso excesivo de las pantallas puede afectar a la capacidad de concentración, a la comprensión lectora y al desarrollo de habilidades sociales. Como casi todo en la vida. Casi todos los grandes inventos de la humanidad, usados de manera inadecuada, pueden producir grandes trastornos, desde la dinamita hasta las redes sociales.
La tecnología debe ser un recurso al servicio de la educación, no un fin en sí misma. Reducir su presencia en las aulas no significa dar la espalda al progreso. Totalmente de acuerdo si no se acompaña con frases trogloditas como "volvamos a la tiza", por lo que implican de rechazo a la novedad y a la adaptación a las nuevas realidades.
Significa reconocer que el aprendizaje también necesita espacios para la lectura en papel, la escritura manual, el diálogo directo y la reflexión sin distracciones. Sin duda. Amén.
AINHOA AMUNDARAIN
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