El caso del árbitro somalí a quien se le ha denegado la entrada a EEUU, nos recuerda la imposibilidad de acudir hinchadas de determinados paises a los que EEUU mira por encima del hombro, el maltrato a jugadores y aficionados de los representantes de un país al que está bombardeando y amenazando un día sí y otro también, y las amenazas territoriales a paises participantes, incluso co-organizadores del evento, renuevan los debates sobre las políticas de la administración Trump y si internacionalmente deberían de tener una respuesta a sus fechorías.