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sábado, 18 de julio de 2015

Tsipras, incoherente y patriota

Llama la atención las últimas decisiones de Tsipras. Con un cambio de "fase" que podría titularse "se acabó la fiesta" parece que le ha entrado un "ataque de racionalidad o sensatez, algo que otros podrían llamar cordura, madurez o prudencia.

No es de recibo que un político suba al poder porque promete defender unas ideas y luego, una vez en el mismo, ponga en práctica otras. Pero eso mismo lo estamos viviendo en España, con Rajoy, bajo un partido del otro extremo del arco parlamentario.

Es fundamental que en los sistemas democráticos europeos la ciudadanía tuviésemos recursos legales suficientes para que ningún gobernante pudiese poner en práctica medidas que fuesen en contra de las que llevase en su programa electoral. En España y en Grecia nos hubiésemos ahorrado unos gobiernos claramente antipopulares.