Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 8 de julio de 2015

Una vez más, la Historia nos habla a gritos y algunos parecen no escucharla.

El empeño del Eurogrupo en seguir imponiendo más austeridad a Grecia desprecia las consecuencias geopolíticas que ello podría tener en una Europa rodeada de conflictos por el Magreb, Oriente Medio, Ucrania y tensiones crecientes en el Egeo y en el Mediterráneo.

Grecia ha sido un recipiente en el que se han hecho suculentos negocios a costa del saqueo de un país. El Eurogrupo quiere que Atenas siga fustigándose y asumiendo nuevos sacrificios, despreciando así las consecuencias geopolíticas y económicas que ello podría suponer no solo para el pueblo griego, sino para toda una Europa rodeada de conflictos por el Magreb, Oriente Medio, Ucrania y tensiones crecientes en el Egeo y en el Mediterráneo.