Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

sábado, 11 de julio de 2015

La izquierda, o ese grupo de narcisistas.

La gente normal, cuyo voto busca cualquier candidato que sueña ganar, no identifica a la izquierda con Stalin o con Venezuela; eso les da un poco igual; la identifica con La Vida de Brian, es decir, con las divisiones sectarias, las miserias narcisistas y la incapacidad para ponerse de acuerdo. Y eso sí quita votos. 

La gente no confía en políticos que no son capaces de dejar a un lado sus diferencias y ponerse de acuerdo. Seguimos con nuestros tics de madriguera de vieja izquierda; seguimos queriendo “tener razón” en las catacumbas, olvidando que no estamos en una asamblea cuatrogatuna sino delante de todo el mundo y que  por primera vez en décadas -si no nos lo impedimos a nosotros mismos- podríamos ayudar a cambiar el país. 

"Podemos" hace la lista que menos puede convencer a la gente normal y "Ahora en Común" hace la oposición que más puede disuadir a la gente normal.

Enhorabuena a ambos. Pocas veces se habrá visto tan poca altura de miras en una situación más favorable: una dirección tan descargada de razón y una razón crítica tan irresponsable.