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domingo, 12 de enero de 2014

"No digamos que fue un sueño" ... Fue un espejismo.

Comenta en el DEIA de hoy Javier Vizcaino que "Ha vivido lo suficiente en este, nuestro paisito, para saber a ciencia bastante cierta que las imágenes de las últimas horas tardarán en volver a repetirse. También le alcanza para comprender que, en buena medida, han sido posibles gracias a una combinación de factores entre los que la táctica, la estrategia y el cálculo han tenido tanto peso, por lo menos, como las convicciones. Y desde luego, es consciente de que mañana o pasado mañana —si no hoy mismo— asistiremos de nuevo al intercambio de bofetadas dialécticas entre los que durante un rato y medio fueron capaces de recorrer un trecho del mismo asfalto juntos, si bien no demasiado revueltos. Pero que le quiten lo bailado. O si prefieren leerlo de un modo más lírico, proclama con un verso tomado prestado a Kavafis: No digamos que fue un sueño".

Para mí al contrario, si fue un sueño, pero más bien una pesadilla, lo fue de los que al día de hoy es mejor ni planterselo, porque, desde mi también larga vida y dilatada experiencia no había materia para que tuviese final feliz.

Sí estoy de acuerdo en que Rajoy y sus gaviotas son máquinas de producir desafectos. Por el empecinamiento en embarrar el campo. Por la contumacia en responder con escupitajos a las manos tendidas. Por la terquedad en derribar cada puente. Pero ojo. Si con unos salís en alegre biribilqueta por la calle, no olvidéis tampoco que con los otros hay que contar para que el puente termine construyéndose. Y malo sería que desde la visión gabiotil, aunque fuese errónea, el PNV sea un impedimento para construir el puente que ellos también desean.