Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

domingo, 19 de enero de 2014

La hipertensión y la estupidez de su Eminencia

Eminencia, Ud. vigile su hipertensión 

y dejenos en la paz de Dios al resto, 
que bastante tenemos 
con que no se nos dispare la nuestra 
al leerle. 
Ala, con Dios!