No lo digo yo, lo dice el fiscal general de California.
Y después de esta noche, tras el ataque a Venezuela sin el apoyo ni de su parlamento, precepto constitucional, ni de la ONU, ni de nadie, simplemente porque se cree el rey del mundo, la frase cobra aun más sentido.
El comentario surgió esta semana tras el repliegue de Trump de Chicago, Los Ángeles y Portland y fue bien recibido por el fiscal general de California, Rob Bonta, demócrata, quien dijo en un comunicado que el Gobierno estaba utilizando a la guardia como «peones políticos» y calificó al magnate como «un presidente desesperado por ser rey».