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jueves, 22 de diciembre de 2016

El miedo a discrepar es un método de selección de la mediocridad

Cinco anotaciones que ha comentado esta semana Errejón en una entrevista en El País y que me parecen en mi opinión, una reflexión interesante y necesaria:

Creo que lo fundamental sigue siendo entender que hay condiciones para una mayoría nueva en España. Pero que habiendo cambiado el ciclo eso ya no solo se va a librar como una carrera electoral, sino también en la capacidad de generar confianza en un proyecto alternativo. Hay una parte de nuestro pueblo que sufre la precariedad y los recortes y que, sin embargo, no encuentra garantías suficientes como para confiar en Podemos. Cuando pasa eso puedes preguntarte por qué sucede y qué tareas tienes por delante para garantizar que eso no suceda.

Por otro lado, el miedo a sufrir las consecuencias de expresar una posición diferente de manera pública lleva a no expresarlas nunca. Eso en todos los partidos políticos ha sido siempre un mecanismo de selección de la mediocridad, porque en general ha ido postulando hacia arriba a gente que se situaba con la posición que sabía que iba a ganar. Y estos muchas veces han acabado gobernando un partido o un país. En Euskadi sabemos algo de eso. En Podemos eso siempre ha asustado porque es una máquina que no selecciona a los mejores.

Además, en un partido como Podemos, no pueden cometer el error de mirarse el ombligo. El que transforma su país es el que es capaz de integrar a una parte de sus adversarios.

La apuesta política de este nuevo partido, ha tenido desde sus orígenes un cuño de tipo más presidencialista para un país de régimen parlamentario. Y en un régimen de tipo parlamentario la construcción de una fuerza política de Gobierno se consigue muchas veces en el legislativo. Es el legislativo el que fabrica fuerzas de Gobierno.

Finalmente, recordar que si la herramienta es útil, se puede ser militante de esa herramienta, pero la herramienta es el medio, no el fin. No es una organización pseudo religiosa como se creen algunas. En los partidos políticos progresistas todos deben de ser conscientes de estar de paso por los puestos "de responsabilidad" o "de mando", mientras cumplimos una tarea, y luego, volver a la inicial de cada uno.