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domingo, 22 de octubre de 2017

16 noes a los pro- Puigdemont

No. La independencia de Cataluña no es la respuesta a la represión del Estado, como ahora nos quieren hacer creer, porque el procés se puso en marcha, y aceleró, mucho antes de que el Estado respondiera de ninguna manera.

No. Cataluña no se ha ganado el derecho a la independencia por la actuación policial (torpe e ineficaz, interesadamente exagerada) en el 1-O, porque precisamente lo que se votaba en aquella farsa de referéndum era la independencia inmediata.

No. Quien ha destruido la autonomía de Cataluña no es ese malvado Madrid, sino los gobernantes de la comunidad que decidieron dinamitar la legalidad. El Gobierno central pecó, si acaso, de inacción, pero no de provocación o precipitación.

No, el artículo 155 no es un golpe de Estado. Si ha habido aquí un golpe de Estado es el que se dio en las noches de los días 6 y 7 de septiembre, cuando el Parlament votó las dos leyes de ruptura (es una cursilada lo de desconexión) con la oposición fuera de sus escaños. El 155 pudo activarse entonces, pero el Gobierno se esperó a ver si lograba evitar la votación, luego se esperó a una declaración formal de independencia, después se cruzaron las dos cartas, se hizo la petición de una convocatoria electoral que habría sido la única salida no traumática.

No. Los responsables de este desastre no pueden presentarse como las víctimas. Si se pretendía desafiar al Estado e iniciar una revolución, había que medir antes las fuerzas que se tienen para ganarla. No vale llorar porque te hacen daño si has empezado tú la pelea. Sabían lo que hacían cuando votaron que habría un referéndum vinculante aunque lo prohibiera el Constitucional, que se proclamarían resultados aunque nadie los verifique, que en 48 horas se proclamaría la república.

No. No bastaba decir en un minuto “asumo el mandato” y “ahora lo suspendo” para hacernos creer que hemos vuelto a la normalidad.

No. España no es un Estado autoritario (mucho menos totalitario, como ha dicho un indocumentado Junqueras) por suspender la autonomía de Cataluña. Cualquier Estado democrático, con cualquier Constitución, intervendría ante un intento de secesión a las bravas. Tampoco Canadá o el Reino Unido habrían permitido esto jamás. Tony Blair suspendió nada menos que cuatro veces la autonomía de Irlanda del Norte después de la paz del Viernes Santo de 1998, hasta que logró forzar consensos entre unionistas y nacionalistas, lo que ayudó a encauzar aquel difícil proceso de paz. Ahora Theresa May amenaza con hacer lo mismo.

No. Europa no ha comprado el relato nacionalista, solo lo hacen aquellos que también quieren romper Europa. La prensa seria internacional hace autocrítica por las noticias falsas que le han colado estos días. La UE tiene que apoyar al Gobierno español porque el contagio de la fiebre secesionista la destruiría.

No, no habría paz en un continente de fronteras inestables, metido en una espiral de fragmentación.

No, la autodeterminación no es un derecho humano, ni de los pueblos que no hayan sido colonizados, ocupados o sometidos a genocidio.

No. No nos miremos en el desmoronamiento de Yugoslavia, el episodio más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. No, Cataluña no es Kosovo ni Eslovenia. Que nunca sea Bosnia.

No. No son presos políticos quienes responden ante la justicia por sus acciones contra la ley, nunca por sus ideas.

No. No estamos volviendo a un Estado centralista. La intervención de la autonomía, como la ha anunciado Mariano Rajoy, es total, pero tiene un horizonte temporal definido, de seis meses hasta elegir un nuevo Parlament. Es reversible, lo que no habría sido la independencia. Cataluña mantendría intactas todas sus atribuciones si no se hubiera saltado la ley; las recuperará en cuanto renuncie a seguir esa vía. No se dan pasos atrás en la descentralización. Pero el federalismo, o como lo llamemos, solo puede basarse en la lealtad de las instituciones. Ningún sistema político permite en su seno a gobiernos rebeldes al imperio de la ley.
No. Esto no es España contra Cataluña. Sobre todo es media Cataluña contra la otra media, como ha dicho bien Joaquín Sabina. Una fractura interna, cargada de odio, que costará mucho cerrar.

No. No va a ser fácil lo que viene. Una administración intervenida va a funcionar mal. Se va a enfrentar a resistencias enormes dentro y fuera, en la calle. Es una situación tan extraordinaria como incómoda.No. Esta no era la solución ideal. 

No. No había alternativa para salvar el Estado de derecho. Este desastre tiene padres bien conocidos. ¿Quién destruyó la Cataluña que ha gozado de más autogobierno en la historia moderna? Exacto. Ellos. Los que se disfrazan de mártires.

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Escupir al cielo, los autogoles o pedir que se saque dinero de los bancos

ANC y Òmnium hicieron un acto de fuerza al invitar a la gente a retirar dinero de los bancos, lo que se convirtió en un mensaje endiablado a los mercados. Con un problema: la credibilidad del país quedó seriamente tocada. El profesor Antón Costas lo definió así: “Es como escupir al cielo, tú mismo te ensucias”.

Hace una década, el gobierno nacionalista de CDC proclamaba que quería un país business friendly, y ahora sus herederos lanzan iniciativas antisistema que dejan atónitos por igual al Financial Times o al FMI. 

El tuit del conseller de Empresa, Santi Vila fue bastante claro y evidente: “Poner en riesgo la economía es un autogol”.

Así están las cosas y parece que nadie se baja del burro.

sábado, 21 de octubre de 2017

DUI vs 155


Cataluña. ¿Qué hacer?

Hoy es el día en el que el famoso número 155 estará en boca de gran parte de la ciudadanía. Se anunciarán los pasos que piensan dar unos y otros, pero visto lo visto, lo más sensato que he leído hoy viene de la mano de Jauregi, en El Correo en un artículo que titula como aquel famoso libro de Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin: ¿Qué hacer?

Aunque parezca que hay varias alternativas, realmente, solo queda un camino:

En algún momento, ojalá que Rajoy vaya al Congreso (no solo al Senado) y explique sus planes. Que diga claramente cómo piensa aplicar el artículo 155, especificando qué, cuánto y cómo. 

Pero, por favor, que al mismo tiempo ofrezca a Cataluña una vía de negociación clara y cierta de un nuevo Estatuto en el marco de una reforma constitucional. 

Que les diga a los catalanes que les ofrece no uno, sino dos referendos. El primero, junto a todos los españoles, para aceptar una nueva Constitución, y el segundo solo a ellos, simultánea o sucesivamente al primero, para que los catalanes encuentren una nueva manera de ser Cataluña y estar en España y en Europa. 

Para ganar esta batalla, hay que reconquistar a los catalanes, romper el bloque nacionalista y ganarse a la mayoría que no quiere la independencia, pero que quiere más Cataluña.

viernes, 20 de octubre de 2017

Lluis Llach se equivoca se "estacas", pierde los papeles y llama “cerdos” a los líderes de la Unión Europea

El cantautor y diputado Lluis Llach, en un pleno del Parlamento catalán, en Barcelona, en abril. Se equivoca de "estaca", se confunde de enemigo. ¡Lástima! Es evidente que los ánimos están más encendidos que nunca en Cataluña. Las horas previas a la aplicación del artículo 155 de la Constitución española han lanzado a los líderes del proceso de independencia al paroxismo. Pero que Lluis Llach, diputado autonómico y cantante de renombre, haya llegado a llamar a los líderes de la Unión Europea "cerdos", por no opinar como él, deja en evidencia que se equivoca con las "estacas" que hay que arrancar en este país.

28-Enero. Elecciones catalanas

Pues ya tenemos otra fecha que en breve se nos hará familiar. Cerrado el acuerdo entre PP y PSOE.

Parece que a Puigdemont le quedan dos opciones. Las convoca él o se las convoca la "oposición". Conociendo al personal no me atrevo a asegurar quién será.

jueves, 19 de octubre de 2017

Regular, gracias a Dios

Estando ya muy mal, cuando a Labordeta 
le preguntaban cómo estaba 
éste respondía con sorna que “regular, gracias a Dios”. 
Algo así podría decirse de la situación en Cataluña.

Rajoy pensativo: ¿Vereda o ... ?

Si el Tribunal Constitucional
ha tumbado todas las leyes en las que 
ha basado las locas ensoñaciones
y su marcha contra historia
del Sr. Puigdemont,
que nadie se pregunte 
dónde vamos a parar,
porque lo que urge 
es parar a Puigdemont.
No le duelen prendas,
tiene el papel de mártir asumido,
pero sería un error que lo consiguiera.
Tendremos que evitarlo.
Y como nos escribe
 Alcántara en Vocento
habría que meterlo en vereda,
reconducirlo al camino.
Mejor eso que meterlo en la cárcel.

Parece que a Rajoy
sólo le quedan las dos opciones.
Vereda o cárcel.
Con la primera ha fracasado.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Fuego


Difícil de explicar lo que siente cualquier persona razonable 
al ver la naturaleza arder, las personas morir, 
la vida desaparecer... de manera tan absurda.

Los pirómanos, esos seres repugnantes, los peores terroristas, 
que aniquilan la vida en todas sus formas, incluida la humana...
personas que mueren quemadas en sus vehículos, 
animales quemados vivos y bosques llenos de vida 
convertidos en cenizas, esa es vuestra obra...
la obra del mal en su máxima expresión... 

Solo les pararemos cuando los políticos,
decidan aplicarles la ley más dura posible, 
se les tiene que tratar como terroristas, lo que son.

Mañana, otra vez, otro día D.