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domingo, 4 de diciembre de 2016

“¡TRACATRÁ!”: las reacciones en Twitter a la noticia sobre el embargo a Eduardo Inda

viernes, 2 de diciembre de 2016

Materias reservadas, secreto de Estado y Democracia

Decía Elías Canetti: “Buena parte del prestigio del que gozan las dictaduras se debe a que se les concede la fuerza concentrada del secreto, que en las democracias se reparte y se diluye entre muchos”. Y es que el secreto -la ausencia absoluta de transparencia- puede suponer una verdadera amenaza para la democracia. Por ello, el control del Gobierno, que es una de las tareas propias de toda oposición democrática, requiere que las materias reservadas no se conviertan en una prerrogativa del Ejecutivo para la impunidad. Es decir, que las materias calificadas secretas, tengan una vigencia más limitada, y por tanto que nadie que vulnere las libertades civiles de nuestro pueblo se pueda sentir biológicamente inmune ante las instancias judiciales.
Acceder a la información anterior a 1931 no plantea problemas, la gran mayoría está abierta, disponible y consultable. Entre los años 1931 y 1981 es donde empiezan los problemas. Archivos como el de Simancas o el del Cuartel General del Estado Mayor de la Defensa o el Archivo General Militar de Madrid continúan acumulando miles de documentos vetados a la investigación historiográfica y, lo que es más grave, ocultando información al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas. No podemos olvidar que en esos archivos vive la memoria de muchos de nuestros compatriotas, una memoria que merece respeto y justicia.

jueves, 1 de diciembre de 2016

1 de diciembre SIDA 2016



¿Cómo es posible que tanta gente se equivoque tanto?

Las últimas elecciones estadounidenses, con su sorprendente final, dan pie para muchos comentarios. A mí me han hecho recordar aquella frasecilla demoledora que escribió Karel Capek hace casi un siglo: “Estáis ocupados con las votaciones (..) y en momentos así no hay lugar para la sabiduría. ¡Bah, qué digo! Ni siquiera para la sensatez. Las elecciones son, más bien, cuestión de astucia” (Agatón o la sabiduría). 

Efectivamente, no parece que los norteamericanos hayan escogido con sabiduría, ni tan siquiera con sensatez. Y lo mismo vale para los ingleses, los españoles, etc. La cuestión obvia es: ¿cómo es posible que tanta gente se equivoque tanto? Voy a ensayar una posible respuesta.

El pensamiento cada vez más difuso que se difunde, se extiende y hace tiempo se ha convertido en mayoritario en nuestras sociedades democráticas convierte a sus ciudadanos  en personas que sienten cada vez más, pero razonan cada vez menos; unos ciudadanos que opinan cada vez más, pero saben cada vez menos; unos ciudadanos que incluso recelan cada vez más de quienes saben y de quienes piensan.

La conclusión lógica sería, aunque manida, escandalosa: quien maneja los hilos del poder en nuestras sociedades está interesado en que los ciudadanos no sepan pensar, porque resultan así mucho más manejables. Y asi, la sociedad es blanco fácil para el primero que sepa excitar sus resortes primarios.

Aquí vienen al caso las palabras de Lázaro Carreter. Si queremos ser dueños de nuestras vidas, debemos ser de verdad dueños de nuestros pensamientos. Lo escribió con otras palabras en los primeros años de la transición (y tal vez no por los motivos adecuados) Fernando Lázaro Carreter: “no habrá democracia mientras unos sepan expresarse satisfactoriamente y otros no; mientras unos comprendan y otros no; mientras el eslogan pueda sustituir al razonamiento articulado que se somete a ciudadanos verdaderamente libres porque tienen adisestrado el espíritu para entender y hacerse entender”.

En cualquier caso ... ¿Seguro que los norteamericanos y los europeos han votado de manera insensata? Porque también es posible que sea yo el equivocado … ¿Quién ha dicho que yo tenga las respuestas? Solo intento hacerme las preguntas correctas.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Chomsky, las elecciones americanas... y las españolas.

Noam Chomsky no es un gran partidario de Partido Demócrata, pero está convencido de que los norteamericanos de izquierda que decidieron no votar a Hillary Clinton cometieron “un gran error”. En primer lugar, por una prioridad moral, para impedir un mal mayor, es decir, la victoria de Donald Trump. En segundo lugar, se refiere a la comparación entre ambos candidatos: “No me gusta nada Clinton, pero sus ideas son mejores que las de Trump en cualquier asunto” (www.guerraeterna.com).

Estoy de acuerdo con Chomsky. Sin lugar a dudas. Y además, si translado esa situación a la política local podría deducirse que la postura de Podemos impidiendo al acceso de Sanchez con Ciudadanos a La Moncloa fue un grave error que ha permitido que el PP corrupto siga gobernando el país. Probablemente, no me guste mucho Sanchez, pero sus ideas son mejores que las de Rajoy en cualquier asunto. Otro grave, gravísimo error dela izquierda y la progresía internacional.

Hillary, todas las explicaciones del mundo, menos que sea una mujer.

Tú no me conoces, pero hace unas semanas lamenté profundamente tu derrota. No, no te vi llorar, pero sé que lo hiciste. Perder siempre es una decepción; perder contra Donald Trump (racistamisógino y acosadorfascista) es una indecible humillación. Perder habiendo logrado dos millones de votos más que tu adversario es una ironía cruel. Ahora, claro, llegan todas las explicaciones: Michael Moore ya lo había advertido; el candidato demócrata con más posibilidades era Bernie Sanders (pese a que quizá también habría perdido); la ansiedad económica de la clase media del Rustbelt, el cinturón industrial de América, ha empujado a los que temen perder sus puestos de trabajo a votar en masa por Trump; los mecanismos del sistema de elección indirecta en una democracia que dan más peso a los estados rurales; tu legendaria falta de empatía; el tratamiento paternalista que la prensa le dio al fenómeno Trump y por el cual el New York Times ha entonado un mea culpa; el hecho de que pertenecieras al establishment político; el voto de castigo a lo Brexit... Todas las explicaciones del mundo, menos que seas una mujer.
Porque hay cientos de explicaciones, unas válidas y otras menos, y una sola realidad: antes que elegir a la candidata más preparada, avalada por su trayectoria política, progresista, comprometida con las minorías y la protección del medio ambiente, los votantes norteamericanos ha optado por un millonario estafador que se pasó meses sosteniendo que Barack Obama no era norteamericano, que se ha negado a hacer pública su declaración de la renta como había sido preceptivo en todas las elecciones norteamericanas hasta ahora, que defiende la construcción de un muro para mantener a los inmigrantes mexicanos fuera de EEUU y confeccionar un listado de musulmanes residentes en el país, y cuyos nombramientos para su futuro gabinete son una broma macabra. Si esto fuera una película, sería ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. 'Spoiler alert': la genial película de Stanley Kubrick es una sátira cruel sobre la locura, la guerra y el fascismo, y aunque te ríes mucho, no termina bien.

lunes, 28 de noviembre de 2016

¡Ya pasó!

Por fin ha pasado el "Black Friday" y hoy lunes el tema se reduce a la red. Todos los que salieron corriendo a un gran centro comercial, entraron en un portal de compra on line o bien se acercaron a una avenida llenísima de tiendas para hacerse con alguna “ganga” hoy descansan extenuados en el sofá y ni se les ocurrirá acercarse a un centro comercial. No pudieron dejar pasar la oportunidad de comprar algo barato, lo que sea, para luego poder contarlo en el café a las amistades. Si lo hubiesen desaprovechado se hubiesen creído tontos e incapaces de aprovechar las grandes oportunidades que les dá la vida. Eso parece decirnos la publicidad, que desde hace días nos bombardea con la llegada del Black Friday. Yo he sobrevivido sin comprar producto alguno y no siento nada especial.