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sábado, 20 de enero de 2018

¿Y las mujeres? Algo tendrán que decir ¿No?

Llama la atención la mayoría varonil de la foto.
Sobre todo si tenemos en cuenta que el objetivo
de la firma en aumentar la natalidad.
Si no fuese triste la realidad que nos presentan, 
sería para insertar la foto en una sección de humor.

viernes, 19 de enero de 2018

Volviendo a la casilla de salida. ¿Y ahora qué? ¿La misma medicina?

Quiero ser optimista

A pesar del discurso inicial del presidente de la mesa de edad, Ernest Maragall, en la cita inicial de ayer, existen algunos motivos para ser optimistas. La renuncia, ayer, de Puigdemont y los cuatro exconsellers exiliados en Bruselas al voto delegado en la constitución del Parlament fue una buena noticia. 
Porque evitaba más que probables recursos de otras fuerzas (si no hubiera habido tal renuncia). Es decir, porque sorteó en la primera sesión una oportunidad para adentrar la legislatura en el pedregal. 
No hay, sin embargo, motivos para confiar en que esta actitud será siempre predominante. Ni para pensar que Puigdemont, quien insiste en ser investido presidente a fin de mes pese a las advertencias de los letrados del Parlament de que eso es legalmente inviable, no vaya a tratar de tensionar la situación. 
Dicho lo cual, está claro que la nueva legislatura tiene que ser la de la recuperación de las instituciones catalanas. Y eso sólo será posible si en el Parlament domina la sensatez y se dialoga, si el Govern gobierna para todos y si la ley se respeta en toda ocasión. ((http://www.lavanguardia.com)

jueves, 18 de enero de 2018

Nada apunta a una solución ni cómoda, ni inocua, ni mucho menos rápida.

A estas alturas no creo que haya nadie que se atreva a adivinar como acabará el nuevo lío que se inicia hoy en el Parlament con la elección de la mesa. Tenemos por delante nada menos que 2 meses 2, durante los que el espectáculo estará garantizado. El espectáculo y las emociones fuertes, pero nada más que eso: nadie está pensando en ocuparse de los problemas de los catalanes, ni es formar un Gobierno útil, ni en la forma de revertir los dos desastres que ha traído ya el procés: el económico (con la fuga de miles de empresas) y el sociológico (con la quiebra social profunda de la sociedad catalana).
En lugar de eso, es inevitable que la atención y también el morbo se dirijan a tratar de adivinar cuál será la próxima sorpresa: si será un plasma, si lo será la llegada de políticos presos a la cámara, quizás lo sea alguna detención espectacular con cámaras delante ¡vaya usted a saber! Lo seguro es que, de hoy a que algo parecido a la normalidad regrese a las instituciones de Cataluña va un trecho largo en el que podemos esperar de todo. Las nuevas elecciones, que parecieron la salida natural hacia la normalización política, no han servido. Como era de suponer, los catalanes piensan más o menos lo mismo que en las anteriores, solo que ahora con más mala leche acumulada. Nada apunta a una solución ni cómoda, ni inocua, ni mucho menos rápida.

Winston Churchill y el instante más oscuro.

Lo tiene todo. Una historia basada en uno de los episodios más importantes de la guerra más descomunal que ha visto el ser humano. Un plantel de actores consolidados y un excelente protagonista con una transformación física inverosímil. Mientras ves la peli se te olvida tras un par de escenas que el actor que interpreta al Primer Ministro británico es el mismo que Drácula, James Gordon o George Smiley.

Una película que basa su mensaje en la fuerza de los diálogos y en lo que implican las palabras, quizás se echa en falta un poco más de dinamismo.

El actor consigue que durante gran parte del nudo de la película notemos su soledad ante sus rivales políticos y el pueblo. Muchos se han rasgado las vestiduras ante la escena del metro pero, sabiendo de antemano que este tipo de películas se toman muchas licencias, es una secuencia bien insertada y con mensaje de rigurosa actualidad: la necesidad de dar un verdadero protagonismo al pueblo en la democracia. ¿Os imagináis a Rajoy en un vagón de metro hablando con los pasajeros?

En definitiva, El instante más oscuro es una entretenida película histórica que cuenta con el plus de una extraordinaria interpretación y alguna que otra reflexión política interesante. Desde luego, no contamos con figuras tan capaces como la del citado Churchill en la actualidad. 

miércoles, 17 de enero de 2018

No se trata de dilucidar quién tiene la razón sino de hacer efectiva una solución dialogada

El mandato de los ciudadanos que se desprende a partir de los votos catalanes en estas últimas elecciones podría formularse de la siguiente forma: crear una mínima base de acuerdos que permita la unidad en la política catalana porque sin ella no será posible avanzar en una solución con el Gobierno español. 

Los ciudadanos han dividido el Parlament en dos; pero no para que se enfrenten cerrándose en bloque sino para que ambas partes se vean obligadas, siempre dentro de la ley, a buscar propuestas para avanzar en acuerdos con el Estado español. 

La estrategia de provocar que los votantes independentistas pierdan la confianza en la independencia es una ilusión irrealizable; igual que lo es la estrategia de proclamar que Catalunya quiere la independencia, sea al precio que sea. 

Ya no se trata de dilucidar quién tiene la razón sino de hacer efectiva una solución dialogada.

Y Celia volvió a despertar


martes, 16 de enero de 2018

Tras cuarenta años aguantando a los mismos las mismas gilipolleces, ¿tan difícil es identificarlos?


Imagen de algunas pintadas
registradas el sábado
 en un cantón del Casco Viejo
de Bilbao. /  MANU CECILIO
elcorreo.com/.../limpieza-pintadas-casco
Hace años después de sus "paseos" habituales solían quemar algún transporte público que otro, enmierdaban todas las paredes posibles, la polícia casi nunca les pillaba y así transcurrían los actos revolucionarios de los "pequeños dictadorzuelos".

Y al día de hoy parece que lo de los autobuses lo han dejado, casi seguro que por recomendación expresa de sus jefes de fila, pero lo de enmierdar las paredes parece que es un hábito más difícil de quitar. 

Por lo menos, parecido de difícil de conseguir debe de resultar identificarlos, detenerlos, ponerlos en manos de la Justicia y que se relajen en algún centro que les haga pensar sobre lo ridículo de su actuar. Además de invitarles a pagar la rehabilitación de las paredes y edificios afectados.

En fín, tras cuarenta años aguantando a los mismos las mismas gilipolleces, ¿tan difícil es identificarlos?


Puigdemont "cambiará" la presidencia por el europarlamentarismo.

elperiodico.com/es/opinion/josep-marti-blanch
La prioridad de internacionalización del conflicto catalán que él ha fijado como objetivo está más garantizada manteniendo su residencia en Bruselas

En junio de 2019 habrá elecciones europeas y, si sus derechos políticos siguen en pie, encabezar una lista electoral le daría un acta de eurodiputado que le otorgaría más rédito y rendimiento político que un cautiverio inevitable caso de volver a Catalunya. 

Sería también una manera de generar un fuerte impacto soberanista en la agenda política de las elecciones municipales, que serán el mismo día.