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martes, 7 de julio de 2015

El "Ubrinica", versión del pueblo de Ubrique "basada" en el "Guenica" de Picasso


lunes, 6 de julio de 2015

Es el momento de la política, de la política de altura, no de la economía, fría e inhumana..

El camino no es deshacer Europa,
debemos apostar por un futuro conjunto y solidario.
Una confluencia del populismo nacionalista de extrema izquierda y extrema derecha, unido a la terca política de austeridad de la troika que condujo a los griegos a una situación desesperada, produjo ayer un resultado que representa un serio desafío para el proyecto europeo y, más aún, una gran amenaza para el futuro de Grecia.
Europa se encuentra ante una hora decisiva que puede marcar varias décadas. Todos los pasos a dar son arriesgados y comprometidos. Pero es importante no dejar que el porvenir sea decidido ni por un grupo de demagogos en Atenas y otros muchos, a izquierda y a derecha, que querrán sumárseles en los próximos días, en varios países del continente, ni por un grupo de personas en Brselas, no elegidas por el sistema democrático eeuropeo que solo tienen este símbolo en los ojos, €. 
Se precisa una respuesta hábil y firme al mismo tiempo. El resultado del referéndum exige a todos, al Gobierno de Alexis Tsipras y a la eurozona, habilidad, sabiduría y altura de miras para que la política impere sobre los automatismos y evitar el súbito desplome de la economía griega y su negativo efecto sobre el euro, el resto de ciudadanos europeos y el futuro político conjunto de todos los que vivimos en el viejo continente.
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El no de Grecia en nueve claves
eldiario.es

Y Grecia dijo NO. Ahora ¿qué?


domingo, 5 de julio de 2015

Benamahoma y Grazalema

Benamahoma (del árabe: Ibn Muhammad "Hijos de Mahoma") es una pedanía de Grazalema en la provincia de Cádiz, a 5 km de El Bosque, y dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema. Vaya nombrecito. Me ha dado un poco de "yu yu" y he pasado de largo.


Grazalema y todo su entorno ha sido una agradable sorpresa. Un paisaje fantástico y un ruta motera maravillosa.



Paradita para ver si se me pegan las dos cosas: buena hacienda y buena suerte.

sábado, 4 de julio de 2015

No se lleva a un pueblo al borde del precipicio para escapar del callejón sin salida en el que uno mismo se ha metido.

He hablado bastante de la cólera que me inspira la Europa sin alma de nuestros días, la Europa sin un proyecto digno de tal nombre e infiel tanto a sus valores como a sus padres y momentos fundadores; he denunciado bastante la ceguera de la mayoría de los actores de entonces (con algunas notables excepciones, como Jacques Delors) hacia las artimañas que, quince años atrás, hicieron posible la entrada precipitada de Grecia en la eurozona; como para callarme ahora los sentimientos que me inspira la actitud del señor Tsipras en los últimos tiempos.
Porque, al fin y al cabo, ¿qué le pedían en este punto de la historia los representantes de eso que, utilizando una retórica similar a la de la extrema derecha griega, él insiste en llamar “las instituciones”? Fortalecer y desarrollar su hacienda, replantearse las jubilaciones y la reducción de su presupuesto de defensa, fundamentalmente.
Puede que la señora Lagarde, su bestia negra junto con la señora Merkel, no haya sabido comunicarlo adecuadamente. Eso también es cierto. Pero los insultos y tampoco ayudan a que la otra parte te entienda mejor.
Y cuando el acuerdo estaba cerca, tanto que él mismo envió una carta aceptándolo, él decidió romper las negociaciones unilateralmente el viernes 26 de junio. Eso, en la mayor parte de la ciudadanía europea, no gusto.
El señor Tsipras optó por responder recurriendo una vez más a la retórica de la extrema derecha sobre la supuesta “humillación griega”.
En lugar de señalar a los verdaderos responsables de la crisis, que son, entre otros, los armadores con cuentas en los paraísos fiscales o el clero exento de impuestos, ha preferido reiterar hasta la saciedad el antiguo sonsonete nacional-populista sobre el malvado euro que estrangula a la democracia ejemplar.
¿Grecia no merece nada mejor que los últimos gobiernos chupópteros que ha tenido o este último, bastante demagogo y pirómano que se ha aliado con los neonazis de Amanecer Dorado para imponerle al Parlamento su proyecto de plebiscito?
Fue el mismo Alexis Tsipras quien replicó “la pobreza de un pueblo no es un juego” cuando, durante las últimas fases de la negociación, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó “the game is over”.
Pues bien, dan ganas de devolverle el cumplido y de recordarle que la pobreza de un país tampoco se la juega uno al póker ni a la ruleta griega, y que no se lleva a un pueblo al borde del precipicio para escapar del callejón sin salida en el que uno mismo se ha metido.

viernes, 3 de julio de 2015

Un mundo sin Dios ¿sería un mundo objetivamente mejor?

Sería, para empezar, un mundo sin coartadas. Tanto para hacer el mal como para hacer el bien.
Debe de ser tan extraño relacionar violencia y religiones que el primer impulso de los gobernantes es llevarse las manos a la cabeza y decir que esto no es cosa de creyentes, el colectivo más pacífico de la historia. Pero el Estado Islámico es una organización de gente que cree en Dios, y el deseo de ese Dios es ver a los infieles sin cabeza. La lucha contra el fanatismo es la lucha contra esa interpretación de la religión, como hay otras tantas interpretaciones que promueven el amor y la piedad, dos aspectos para los que también están dotados los ateos. A esas no hace falta combatirlas, pero tampoco conviene decir lo buenas que son. Porque no son buenas.
En atribuir las buenas acciones a la voluntad de Dios o hacerlas bajo su amparo, o convertir la conducta propia en una especie de transmisión divina según la cual es la religión la que te hace buena persona, hay algo de subterfugio moral, un salvoncoducto de consecuencia escandalosa: si no creyeses en Dios, ¿harías lo contrario? No, Dios no es bueno. Y sí, Dios está detrás del IS, y lo ha estado de la mayoría de horrores de la Historia, y al contrario de los biempensantes de hoy, cuando escucho religión veo violencia, desde la interpretación judeocristiana del Génesis, con un asesinato entre hermanos, hasta Alá en manos de los terroristas.

miércoles, 1 de julio de 2015

Yo voy con Grecia

No es la economía, idiota. La crisis griega es una cuestión más política que económica por mucho que traten de convencernos de lo contrario. Todo problema tiene varias soluciones y es una decisión del Eurogrupo intentar imponer a Grecia una única salida: la que dicta la Troika. El rapto de Europa por los mercados. Para ellos nunca hay más alternativa que la suya, así que no hay alternativa. Si dicen que los griegos tienen que tirarse por el Monte Taigeto desde el que los espartanos lanzaban a los delincuentes, a los traidores y a los niños no aptos, los políticos europeos se ofrecen gustosamente a darles el empujón. Y esto es lo que han hecho, ordenar que sean arrojados al pozo de la austeridad como si fueran deshechos, vulgares ladrones, traidores al dios financiero.
Tsipras ha hecho lo que tiene que hacer un presidente de una democracia y lo único que podía hacer para seguir siéndolo: preguntar a su pueblo en un referéndum. Parece una locura en estos tiempos pero era lo más sensato. Fue votado para oponerse a la austeridad, no tiene la legitimidad de una mayoría absoluta para elegir por su cuenta y una decisión tan crucial debe consultarla. Si hubiera aceptado las condiciones de la Troika, habría tenido que dimitir. Si los griegos eligen aceptar el plan europeo, ha insinuado que lo hará para convocar elecciones. Es su manera de presionar a los suyos, claro, pero también un compromiso. La democracia otra vez viene de Grecia. Me das un ultimátum, te doy un referéndum. Es una mezcla de espíritu ateniense y espartano. Espartanos, si tenemos que morir que sea matando. Atenienses, si vamos a pelear que sea con el voto en la mano.