Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 5 de abril de 2024

Comienza la campaña. Poca emoción,
pero abierta a más posibilidades teóricas que antes.

Ya ha comenzado oficialmente la campaña,
pero s
alvo sorpresa morrocotuda,
no parece probable que en las próximas elecciones
vaya a producirse un vuelco espectacular
en la política vasca.
Podrá sacar un puñado de votos más o menos PNV que EH-Bildu o viceversa y sí es cierto que se abre cierto grado de incertidumbre sobre los resultados Cierto grato. Poquito.

La novedad es, simplemente, que el tercer puesto es más fijo que el 1º o 2º, y será para el PSE-EE, pero su posición clara y rotunda, para esta vez, por su apuesta por el continuismo, quita emoción y estimulo de voto a mucha gente.

El cuarto puesto será para la derecha española rancia y que al día de hoy, tan cercana a la derecha extrema española, no va a provocar en el arco parlamentario nada más que desprecio por parte del resto.

Y sí que habrá emoción en la cola.
Aspiran más a tener uno y su contrario ninguno que otra cosa. Lamentable.
Los que suelen autocalificarse con palabras como "unidad" y "suma", nos están dando claro ejemplo de desunión y resta.
Y eso además de vergüenza ajena,
suele provocar alejamiento e inhibición.
Pero comienza una hermosa quincena


AdobeStock. Foto recogida de El Correo de ayer.