Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 3 de julio de 2017

Su esperpento y desvergüenza no parece conocer límites

Como cuando el que grita manda callar
El borracho impide beber ( a los demás)
Como cuando el banquero te pide ahorrar
El abertzalismo radical que ha jaleado la violencia
pide a los demás que abandonen las armas.
Ja, Ja .
Y encima nos recuerdan (¿amenazan?)
que sin los presos en la calle no habrá paz.
Ja, Ja .
Su esperpento y desvergüenza no parece conocer límites.