Google+

jueves, 13 de octubre de 2016

Cuando la religión se topa con la realidad y surge el ridículo

El otro día fue la jugadora de ajedrez americana a la que le querían obligar en Iran a jugar con la cabeza tapada y esta semana es el fútbol, porque se ha podido asistir a uno de los partidos más extraños que se recuerdan en el Siglo XXI: estaba 'prohibido' celebrar goles y mostrarse alegre. ¡Alucinante! ¿No?
¿Por qué? El duelo, celebrado este martes en el estadio Azadi de Teherán con Corea del Sur como rival, coincidía con una fecha religiosa sagrada para el país anfitrión: la noche de Ashura, una jornada que conmemora, con tono luctuoso, la muerte de uno de los nietos de Mahoma, y para contentar a los clérigos más conservadores, que pedían la suspensión del encuentro, el estadio Azadi de Teherán, un recinto de 90.000 plazas, se ha llenado de negro y de símbolos luctuosos en señal de respeto.

El fútbol, el deporte en general, y la religión, cuando se fusionan, nunca dejan a nadie indiferentes. Esta vez ha sido en Irán, país de mayoría musulmana, otras veces será otro país donde cualquier religión, por su ser intrínseco, luchará contra el laicismo y procurará ponernos firmes en sus creencias.

El asunto grave es que la gente lee estas noticias como si fuesen muy lejos de nuestra realidad y, creo sinceramente que no está tan lejos, y como nos descuidemos, nos comen la tostada con sus ridículas pretensiones antilaicistas.

El laicismo según la wikipedia :

     Estado laico o aconfesional     Estado confesional     Ambiguo o sin datos