«Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste.
Así que suelta amarras. Aléjate del puerto seguro. Aprovecha los vientos favorables para desplegar tus velas.
Explora. Sueña. Descubre» - H. Jackson Brown

domingo, 23 de octubre de 2016

Susana exige la socialización de la vergüenza. Que no se salve ni Dios. Que se pringue todo el mundo.

La reunión de hoy del comité federal del PSOE es puro formalismo. Quien detenta el poder real –la gestora es solo una mera gestoría de Susana Díaz– ha anunciado ya la abstención del grupo parlamentario socialista en la inminente investidura de Rajoy. 

Además de violar los estatutos del partido, viola ahora la Constitución que prohíbe expresamente el mandato imperativo a los diputados.  No le basta ahora con una docena solo de abstencionistas, más que suficientes para que el presidente en funciones siga en la Moncloa, sino que exige la socialización de la vergüenza. 

Que se atengan a las consecuencias, advierte, a aquellos que a la hora de votar sigan con aquel no es no refrendado por todos sus militantes y votado por sus electores. 

Claro y alto debe escucharse la abstención de cada uno de los 85 diputados socialistas. Aquí no se salva ni Dios. No debe quedar ni uno que mañana pueda decir que votó contra la derecha. El ultimátum de Susana es tajante. Que se pringue todo el mundo.