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viernes, 7 de octubre de 2016

“Desde Moscú a Bilbao, vengo por toda la orilla...”

Seamos sinceros. Ciertos pensamientos son inevitables tras conocer que dos superbombarderos rusos bordearon a finales de septiembre la orilla occidental de Europa desatando la alarma de los centros de control aéreo de varios países y de la misma OTAN para terminar dando media vuelta al llegar a la altura de... Bilbao. 

Que si en realidad querían ver el arco de San Mamés en Lezama, que si fueron informados de que en Bilbao lo correcto es la cuadrilla y ellos solo eran dos, que si cuando se dieron cuenta de las maniobras que hay que hacer para aterrizar en el aeropuerto de Loiu se sintieron más seguros volviendo al Ártico ruso o que si por radio los rusos se limitaban a silbar el Desde Santurce a Bilbao. 

Ni guerra fría, ni caliente; llegar hasta Bilbao y darse media vuelta es imperdonable. Bromas aparte (la última frase no lo es, quede claro), este episodio debería servirnos para ser conscientes de unos constantes y peligrosos juegos de guerra que se desarrollan en los cielos de Europa desde hace por lo menos dos años. En cualquier momento pueden convertirse en el detonante de un enfrentamiento que ahora mismo ni imaginamos.
  • Jorge Marirrodriga en El País
Cuando quieres mosquear a alguien pasas las manos a diez centimetros de su cara mientras dices de manera cínica a cinco centimetros de su oreja eso de "¿qué pasa?, el aire es de todos". Si la otra persona tiene paciencia y aguanta hasta que te canses, no pasa nada, ni un rozamiento. Pero, como suele ser lo normal, se aburre, se cansa y te pega un soplamocos, ya está armado el lio. ¿quién ha empezado?, ¿el que lanza el tortazo? ¿el provocador? ¿y cómo acaba la historia?